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Milpa y agroecología. Un proyecto de vida*

Tercera parte 

La milpa es el principal agroecosistema de México, y su manejo representa la unidad básica de estudio de la agroecología; esta ciencia está vinculada al paradigma agroecológico, mientras que la revolución verde está cimentada en el paradigma productivista que sólo reconoce a las ciencias modernas en el manejo de cultivos y menosprecia a los saberes campesinos. La agroecología revalora tanto los saberes y praxis campesinos, como los aportes de las ciencias modernas. Este diálogo de saberes constituye la columna vertebral del Modelo Productor-Innovador (MP-I), pródigo en conocimientos.

Evidencias obtenidas de estudios hechos indican que bajo condiciones de temporal la mayoría de los campesinos cultivan el maíz como milpa, es decir, asociado con frijol, calabaza, chile y cientos de arvenses, que re-producen una compleja comunidad biótica y abiótica, la cual promueve una relación solidaria con la naturaleza para producir alimentos destinados directamente al autoconsumo.

La milpa está compuesta por varios “pisos de plantas”, como un ecosistema natural, que dan origen a la biodiversidad. La eficiencia del MP-I deriva en su mayor parte del manejo de esta biodiversidad, expresada en la asociación de cultivos. Ésta es una tecnología campesina polifacética que re-produce una relación armónica hombre-naturaleza, pues al albergar a una compleja comunidad biótica y abiótica, tanto arriba como abajo del suelo, recrea relaciones, colaboraciones y reciprocidades que potencian la producción de granos, la estabilidad, la resiliencia y la sostenibilidad de la milpa, así como la captura de dióxido de carbono, mitigando el cambio climático.

Estas relaciones, colaboraciones y reciprocidades proveen a los campesinos de varios servicios gratuitos que explican la supremacía productiva de la milpa, respecto al monocultivo del maíz de temporal. Destacan los siguientes:

1. Reproducen razas criollas de maíz con una adaptación milenaria a los agronichos locales y una productividad estable en el tiempo.

2. Las plantas asociadas promueven el uso eficiente de energía solar, porque necesitan distinta cantidad de luz para convertir compuestos inorgánicos en orgánicos.

3. La cantidad de plantas que hay en la asociación y la cohabitación de plantas C4 (maíz) y C3 (frijol, otras), capturan más dióxido de carbono, mitigando el cambio climático.

4. Impulsa la colaboración entre algunos hongos (micorrizas) y raíces de plantas de la asociación, abarcando mayor área del suelo y, por ello, absorben más nutrientes y agua.

5. Aprovechan mejor los nutrientes del suelo, ya que en la asociación cohabitan plantas con sistemas radiculares de longitud distinta.

6. Recrean tramas tróficas que impiden que proliferen insectos depredadores de los cultivos que hay en la milpa.

7. Hay plantas con flores coloridas que atraen insectos polinizadores, lo que estimula la producción de granos y de biomasa.

8. Adicionan grandes cantidades de materia orgánica, reciclada en nutrientes y energía por los microorganismos del subsuelo que son utilizadas por las plantas de la asociación.

9. Captan nitrógeno atmosférico fijado por bacterias que conviven en las raíces de plantas leguminosas. El nitrógeno es básico para el desarrollo de plantas y microorganismos que reciclan la materia orgánica.

10. Conservan suelos y aguas que potencian la productividad de las plantas.

11. Las arvenses que cohabitan en la milpa prestan servicios alelopáticos para ahuyentar a los insectos depredadores y/o atraer a insectos benéficos.

12. Muchas arvenses forman parte de la dieta alimenticia de las familias campesinas y/o de la ganadería de traspatio. Algunas otras tienen fines medicinales.

13. La asociación de plantas evita pérdidas totales para el campesino ante un siniestro climatológico, el cual difícilmente afectará a todas las plantas asociadas.

En síntesis, la asociación de cultivos produce una biodiversidad de plantas que re-crean gratuitamente un microclima que aumenta la eficiencia de la energía solar, el suelo, el agua, el nitrógeno, el dióxido de carbono, el aire, la temperatura, la materia orgánica, los nutrientes del suelo, etcétera. Este microclima regula la temperatura y la humedad, conservando estable el ambiente de la milpa, por lo cual puede resistir las heladas o altas temperaturas, así como las sequias o inundaciones.

El microclima es producto del trabajo útil de los campesinos, que libera fuerzas productivas que activan varios procesos de vida debido a la interacción de los elementos bióticos y abióticos presentes en la milpa, potenciando la productividad del trabajo y de la tierra, y garantizado la resiliencia y sostenibilidad de la milpa, así como el enfriamiento del planeta que habitamos.

Aquí la segunda parte del artículohttp://www.angulo7.com.mx/2018/05/17/segunda-parte-manejo-del-maiz-monocultivo-proyecto-muerte/

* Extracto de mi ponencia que expondría en el 2º Simposio Internacional de Agroecología, organizado por la #UNFAO.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Miguel Ángel Damián Huato

Miguel Ángel Damián Huato
Miguel Ángel Damián Huato es profesor-investigador del Centro de Agroecología del Instituto de Ciencias de la BUAP; miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt nivel II, así como también integrante del padrón de investigadores de la VIEP-BUAP y consultor del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología (Cuvitt).
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