Por Redacción 

La vida está llena de situaciones tensas que provocan estrés, pero no todas las personas llegan a percatarse de que lo sufren; hay dos tipos: agudo y crónico y cada uno llega a presentar distintas reacciones, mismas que acá te mencionamos.

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Esta reacción fisiológica es el principal factor que disminuye la expectativa de vida, además de que puede provocar la muerte por infarto o trastornos como angustia, depresión, fobias, incluso la esquizofrenia.

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El episódico agudo es a corto plazo; las señales de que se padece son la sudoración, boca reseca, temblor en extremidades, sentir presión en el pecho, dolor de cabeza de leve a intenso, urgencia por orinar o detención del sistema digestivo.

Mientras que el crónico es a largo plazo y sus síntomas son dolor de espalda y cuello, rigidez de la mandíbula, insomnio, presión elevada y sudoración excesiva.

Cuando el cuerpo escucha, ve o experimenta una amenaza pone los nervios al límite, dañando a la amígdala –encargada de controlar la producción de hormonas– y a la región cerebral que ayuda en la toma de decisiones y las emociones, logrando que el sistema nervioso libere epinefrina –adrenalina– y el hipotálamo produzca la hormona liberadora de corticotropina, lo que ocasiona la producción de cortisol –hormona del estrés—

Cabe señalar que existen diversas actividades las cuales ayudan a relajarse como realizar ejercicio media hora al menos tres veces a la semana (yoga, natación, aeróbicos u otros que no sean intensos), tomar una hora del día para escuchar música o dar una vuelta.

En caso de sufrir de ansiedad o depresión es recomendable acudir con un especialista, así como comer mucha fruta y evitar las grasas.

Foto: Más que salud
Editado por: Elizabeth Bailón García
Fuente: Muy interesante