.

Durante los festejos del Día del Padre en Puebla, Don Alberto Tenorio Jiménez, con 85 años y 14 hijos, trabajará en su emprendimiento de hot cakes como hace siete décadas. Encenderá la estufa, preparará la masa y remolcará su carrito de hot cakes por las calles de Puebla.

En entrevista con Ángulo 7, relató que el comercio no sólo ha sido su sustento, sino la escuela de vida con la que sacó adelante a su numerosa familia. Al igual que él, sus hijos estarán ocupados trabajando en sus propios negocios.

“Todos mis hijos son comerciantes y no tienen tiempo tampoco para festejar el Día del Padre, pero eso me gratifica, porque yo les enseñé el oficio”, relata Don Alberto con la satisfacción del deber cumplido.

BANNER

Te puede interesar:

De los campos de Veracruz a las calles de Puebla

La vida de Alberto, originario de Orizaba, Veracruz, cambió drásticamente el día que se convirtió en padre a los 14 años. Enfrentar una paternidad tan prematura le hizo entender, a golpe de realidad, que cargaba con una responsabilidad enorme.

Aunque inicialmente trabajaba en el campo veracruzano, la baja remuneración lo obligó a buscar nuevos horizontes, en ese tiempo pagaban 12 pesos al día por una jornada muy agotadora.

Fue así como llegó a Puebla, donde encontró en el comercio informal de hot cakes y tacos de carne asada el camino para sostener a los suyos. Para Don Alberto, el único sacrificio real para que nunca faltara nada en casa fue simple y complejo a la vez: “Trabajar y enseñarles a trabajar”.

El puesto: la verdadera aula de crianza

La dinámica familiar de los Tenorio Jiménez estuvo marcada por el calor del comal. Mientras sus hijos eran pequeños, el puesto ambulante era su guardería. Don Alberto los mantenía a su lado en el negocio hasta que cumplían la edad para ingresar a la primaria.

“Dejaba encargado el changarro con un chalán para ir por ellos a la escuela, pero saliendo, me los volvía a llevar al negocio”, recuerda.

Esta inmersión diaria hizo que los infantes adoptaran el negocio como un estilo de vida. Aunque Don Alberto les ofreció la oportunidad de continuar con estudios profesionales, todos eligieron el camino que vieron en casa, convirtiéndose con el tiempo en taqueros independientes y vendedoras de gelatinas. Para él, la mejor instrucción que pudo darles fue la del comercio.

“Los hijos educan al padre”

Para este veterano comerciante, el oficio callejero es una universidad sin aulas. El comercio te enseña de la vida, es un reto desde encontrar un buen lugar donde ponerse hasta saber sazonar las cosas, afirma mientras detalla cómo sus hijos taqueros se levantan desde las 6:00 de la mañana a picar los ingredientes, replicando exactamente la disciplina que él les inculcó.

Te puede interesar:

A sus 85 años, remolcando aún su carrito por las mañanas para el día a día, Don Alberto asegura que no cambiaría absolutamente nada de su historia. Su mayor recompensa es ver que sus 14 hijos lo están logrando todo por su cuenta, bajo una filosofía que rompe generaciones: “Los hijos educan al padre y no al revés”.

Finalmente, deja un consejo para los que festejaran este día del padre en puebla jóvenes que hoy empiezan el camino: “Sigan su propio camino y entiendan a sus hijos; todos los hijos son diferentes, hay que comprenderlos y guiarlos”.

Reportero para el portal Ángulo 7, licenciado en comunicación por parte de la BUAP, apasionado de los deportes especialmente del fútbol nacido en Ciudad Serdán, Puebla