La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que universidades como la UNAM, IPN y UAM, y otras evaluarán los costos y beneficios sociales de extraer gas a través del fracking en México, siempre y cuando su afectación ambiental no sea grave, como sucedía antes. Precisó que la decisión no está tomada.
Desde Palacio Nacional, resaltó que realizar o no el proyecto dependerá del análisis que realice el comité científico que presentó este miércoles, integrado por 17 académicos. En esta reunión evaluarán distintas tecnologías que podrían aplicarse en el país para llevar a cabo la extracción con mínimo de riesgos.
Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Petróleo trabaja en proyectos del fracking no convencional, donde utilizan CO2 espumado en lugar de agua. Este tipo de ejemplos conlleva a una contaminación menor y un impacto cero en el agua donde hay resultados mejores que utilizando el recurso hídrico.
¿Es oficial que México realizará el fracking?
Ante la pregunta de la prensa de si ya el gobierno federal tomó la decisión de realizar el fracking en México, la mandataria aseveró que no es así. En primer lugar, se está analizando los pros y los contras bajo la sugerencia científicamente comprobada de los académicos mexicanos.
La mandataria reconoció la preocupación de distintos sectores sobre este proyecto, como la Alianza Latinoamericana en contra del Fracking. Reiteró que siempre ha reconocido los impactos ambientales que representa la extracción convencional. Sobre todo, porque utiliza mucha agua, la cual termina contaminándose.
Aseguró que para ello está planteando la evaluación del comité científico en las distintas tecnologías que podrían utilizarse en el país. Esto comparando dónde y cómo podrían aplicarse y sus impactos. Incluso, participarán en el comité científicos que son críticos de estas técnicas para que también den sus argumentos y se tenga mayor resolución de si se aplica o no.
Vamos a consultar también a las comunidades en donde sea factible desarrollar esta tecnología o no. A lo mejor en 2 meses nos dicen los científicos, saben qué, pues no, es muy caro, imposible, solamente es factible económicamente lo que se hacía hace 20 años. No, si es así va a estar muy difícil
Sin embargo, actualmente México consume el 75 por ciento del gas natural sustraído de esta forma, solo que su producción se mantiene en Estados Unidos. El cambio sería que, en lugar de depender de ellos, se produzca en México con tecnologías menos dañinas para el ambiente. Además, en trabajo conjunto con las comunidades y aterrizándolo al contexto de la economía nacional.
Esto sin que represente un problema en la relación con Estados Unidos. Señaló que, simplemente es actuar en defensa de la soberanía energética mexicana, como lo hacen también los estadounidenses.
¿Existen casos donde la extracción del gas no afecte al ambiente?
Por otro lado,Jesús Octavio Pimentel Martínez, rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, informó que, desde hace 22 años, hay observaciones sobre la cuenca Eagle Frod, al sur de Texas para supervisar los daños ambientales que ocasiona el fracking y su posible impacto en la frontera con México. Esto a cargo de grupos interdisciplinarios con la universidad, el Centro de Investigación en Geociencias Aplicadas, el Instituto Mexicano del Petróleo, junto a Estados Unidos.
Aunque en los inicios del fracking en esta zona, hace 40 años, se utilizaron técnicas que afectaron el ambiente y tenían poca eficiencia, en estas evaluaciones se constató que, con el paso del tiempo mejoró la tecnología y con ello, al día de hoy no se han registrado accidentes ni contaminaciones en los acuíferos.
En Texas, se está investigando acuíferos salados o agua química que no es potable, para la utilizarla en el fracking. Además, con las nuevas tecnologías, existen sistemas motorizados que miden constantemente la fracturación y evitar que crezca más allá del yacimiento. Octavio Pimentel Martínez aseguró que “El fracking nosotros lo consideramos con la tecnología actual, una tecnología que básicamente ya alcanzó un nivel de seguridad muy estable”.
Diálogo entre gobierno, académicos, activistas y comunidades
La mandataria reiteró que “no somos gobiernos de antes que olvidaban a las comunidades y que no las incorporaban en la toma de decisiones”. Aseguró que ella misma participó en distintas manifestaciones en contra del fracking, y está en contra de la contaminación que representa.
Sin embargo, al contraponer la necesidad del país y lo que las nuevas tecnologías que pueden hacer, presentó este plan para evaluar su posibilidad.
“¿Estamos apostando el futuro de México a eso? no”, la mandataria aseguró que la prioridad es incentivar la generación de las energías renovables. “Lo que no queremos es cerrar la puerta al futuro de México y a la decisión soberana que tenemos que tomar en momentos donde estamos viendo que cada vez dependemos más de un energético del exterior”.
Claudia Sheinbaum señaló que, ante esta necesidad, lo mejor que se puede hacer es tomar una decisión informada con el apoyo de nuestros académicos. Recordó que, en tiempos de la expropiación petrolera, los extranjeros aseguraban que México no podría desarrollar la industria al no tener técnicos ni tecnología.
En ese momento, al igual que ahora, el gobierno volteó a ver a las universidades nacionales y centros de investigación. Por ello, la relevancia del comité, el cual no está cerrado, pues también lo conforman críticos, y mexicanos en el extranjero, con experiencia en el tema.
¿Habrá autosuficiencia energética a cambio de la dependencia tecnológica?
Aunque las empresas extranjeras pueden poseer tecnologías avanzadas para la extracción de gas no convencional, Claudia Sheinbaum resaltó que la postura del gobierno es que México no entregará sus recursos naturales a entidades extranjeras.
El enfoque es explorar formas de contratar estas tecnologías bajo condiciones favorables para México, en lugar de permitir la explotación extranjera directa. Afirmó que, de llevarse a cabo el proyecto del fracking, se podría realizar a través de contratos mixtos con la industria privada. Esto sin que implique entregar el gas al extranjero, sino en la compra de tecnologías necesarias.
Pemex tiene experiencia con diversos modelos de contratación que permiten la adquisición de tecnología. Esto sin necesariamente vincular el beneficio del recurso directamente con el proveedor de estos recursos.
Para reducir la dependencia tecnológica general, se está desarrollando una política industrial a largo plazo con instituciones académicas como la UNAM. El objetivo es fomentar la producción nacional, la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
Postura académica ante la llegada del fracking a México
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, resaltó que los científicos del instituto participarán en el comité para determinar tanto los costos como los beneficios (sociales, ambientales y económicos) de poder aprovechar la extracción del gas natural y cuantificar la ganancia económica del país.
Esto ya que reconoció el riesgo que representa depender totalmente de otros países para la generación eléctrica. Sobre todo, en este contexto de conflictos que impactan de forma directa en los precios de estos insumos.
Por su parte, Gustavo Pacheco López, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), coincidió en esta vulnerabilidad del país. Por ello, también se suma al esfuerzo de asegurar que la explotación del gas no convencional, se realice bajo los más estrictos estándares de sustentabilidad, alta eficiencia y adecuada gestión de riesgos.
De hecho, la UAM tiene en marcha distintos proyectos de innovación como la micro biorrefinería rural, el cual es un prototipo de lo que se denomina la petroquímica verde nacional. Resaltó que la universidad demostró que es posible valorizar la biomasa y los residuos orgánicos para producir bioetanol, biogás y biofertilizantes en un modelo de economía circular.
Asimismo, Arturo Reyes Sandoval, rector del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señaló que ya tienen una perspectiva a presentar en el comité sobre fracturación hidráulica. Este se asume en dos ejes irrenunciables: la evaluación técnica operativa desde la ingeniería de hidrocarburos, perforación. Así como el diseño de pozos, donde se suman las fortalezas de formación científicas técnicas.





