A 44 años de la masacre campesina ocurrida el 2 de junio de 1982 en Pantepec, en la Sierra Norte de Puebla, la Comisión de Derechos Humanos (CDH) presentó el número 17 de la Gaceta oficial sobre graves violaciones a los derechos humanos. Ello, para reconocer a las víctimas y forjar la no repetición.
En conferencia de prensa, la presidenta de la Comisión, Rosa Isela Sánchez Soya, señaló que abordar fenómenos como la desaparición forzada y las masacres que han marcado la historia de nuestro estado, significa reconocer la dignidad de las víctimas, de sus familias y de las comunidades afectadas.
Por su parte, el investigador Axel Álvarez Coronel afirmó que la masacre en Pantepec, Puebla, fue uno de los atentados más graves a los derechos humanos por parte del Estado.
Por ello, Sánchez Soya añadió que el organismo impulsa la promoción de la memoria, el acceso a la verdad y la difusión del conocimiento. Estas se constituyen como herramientas fundamentales para fortalecer la cultura democrática y el respeto a la dignidad humana.
Respecto a la Gaceta, José Antonio Aguilar San Sebastián, director del Instituto de Investigaciones y Estudios en materia de Derechos Humanos (Iiedh), explicó que el compendio reúne a voces académicas muy diversas. En el análisis, se documentan ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y actos de tortura acontecidas durante la masacre en Pantepec, Puebla.
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Gaceta, con el fin de no olvidar la masacre del 2 de junio en Pantepec, Puebla
Ello, con el fin de no olvidar los nombres de quienes fueron despojados de sus tierras y víctimas de la masacre en Pantepec, Puebla.
El subdirector de Difusión del Iiedh, Emmanuel Roldán Loyola, agregó que Puebla ocupa el séptimo lugar de represión a nivel nacional, con 563 víctimas identificadas. Esto, de acuerdo con el informe final Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico, el cual documenta estos sucesos en el periodo de 1965 a 1990.
De acuerdo con las investigaciones, la mañana del 2 de junio un grupo de pistoleros y “guardias blancas” asesinaron entre 25 y 39 campesinos tepehuas y totonacos. Los victimarios estaban vinculados a terratenientes de la región, en medio de un conflicto por la tenencia de la tierra.





