Ante el repunte de casos de violencia escolar en el país que derivaron en situaciones extremas como el asesinato de alumnos por parte de sus propios compañeros, la pregunta sobre cómo proteger a los niños del bullying sigue siendo relevante en nuestra sociedad.

El bullying no es “cosas de niños” ni un rito de iniciación; son violaciones a los derechos humanos que dejan cicatrices profundas en el desarrollo emocional y físico de los menores de edad. Erradicar esta forma de violencia es indispensable para salvaguardar la integridad de los niños para evitar deserción escolar y daños a la salud mental permanentes.

Estadios seguros

Por ello, distintas instancias internacionales hacen un llamado a las escuelas a erradicar la violencia escolar con políticas de protección claras. Esto a través de protocolos de actuación rápidos y efectivos en cada centro educativo. Además de construir entornos seguros con infraestructura y supervisiones que garanticen que ningún rincón de la escuela sea una “zona gris”. Así como, invertir en la educación emocional, enseñar empatía y resolución de conflictos desde la primera infancia.

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¿Qué protocolos se pueden aplicar para erradicar la violencia escolar?

La erradicación del bullying es un proceso multifactorial que requiere la intervención coordinada de autoridades, docentes, padres de familia y los propios estudiantes. No se trata solo de aplicar sanciones, sino de transformar la cultura de la sociedad.

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Para lograr estos cambios, es fundamental que cada escuela implemente un mecanismo de intervención temprana ante la primera señal de violencia escolar. Un ejemplo es crear canales de denuncia seguros como buzones físicos o digitales anónimos donde los estudiantes puedan reportar incidentes sin temor a represalias.

También es fundamental tener capacitación docente de manera constante para identificar señales sutiles de acoso. Estos como el aislamiento, cambios en el rendimiento académico o lenguaje corporal de miedo. Además, de establecer compañía entre maestros y alumnos con grupos de apoyo para proponer mejoras en las escuelas.

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Educación socioemocional contra el acoso

Asimismo, para trabajar contra la violencia escolar es indispensable fomentar la inteligencia emocional. Esta ayuda a los jóvenes a gestionar conflictos de manera pacífica, con clases de identificación de emociones, como frustración, ira o envidia. Al igual que talleres de empatía para permitirles a los alumnos a ponerse en el lugar del otro y romper con los ciclos de deshumanización.

El acoso escolar es una forma específica de violencia que se caracteriza por el desequilibrio de poder y la persistencia en el tiempo. Según datos globales, uno de cada tres estudiantes de entre 13 y 15 años ha experimentado violencias en entornos educativos. Este fenómeno afecta la salud mental provocando ansiedad, depresión y baja autoestima que puede dejar huellas de por vida. Pero también es una de las principales causas de deserción escolar.

Cuando un niño teme ser humillado o agredido, su cerebro entra en modo de supervivencia, y en ese estado, el aprendizaje se vuelve secundario. Por lo tanto, la violencia no solo daña al individuo, sino que erosiona la calidad de todo el sistema educativo.

Redactora del portal Ángulo 7 para Nacional. Estudió la licenciatura de Literatura y Filosofía en la Universidad Iberoamericana de Puebla, también es cuentista originaria de la Sierra Norte de Puebla.