Fabiola Bernardina Herrera Rivas, estudiante del Doctorado en Procesos Territoriales de la Facultad de Arquitectura de la BUAP, obtuvo el Premio Cubos de Oro en las categorías de Medios Escritos y Medios Audiovisuales.
Con los proyectos “La casita de tierra, tejiendo la arquitectura y el patrimonio” y “Piecitos a la obra, semillero de investigación”, la investigadora representó al país ante la Unión Internacional de Arquitectos.
La investigación se centró en la arquitectura vernácula de Metepec, Morelos, la cual utiliza piedra, tierra y muros de adobe, combinados con estructuras de madera. Además tienen techos de teja plana, además de integrar el cuexcomate (granero tradicional de barro y paja) en los patios.
Para transmitir estos saberes a los menores, la estudiante del octavo semestre del doctorado de arquitectura de la BUAP implementó un ciclo de 13 talleres y 20 actividades. Lo cual, duraron cerca de un año, contando con la participación de entre 20 y 25 niños por sesión.
En estas actividades, los habitantes mostraron los elementos edificados y destacaron el patio como espacio central para la convivencia, el aprendizaje y el juego.
Te puede interesar:
Talleres comunitarios para rescatar la aruitectura tradicional con adobe
La autora de la investigación detalló que el proyecto sigue en curso y que el objetivo final es escalar esta metodología de vinculación infantil. Con el patrimonio arquitectónico a nivel estatal o regional.
Ambas propuestas forman parte del desarrollo de su tesis doctoral de la BUAP, enfocada en los procesos de aprendizaje de la arquitectura tradicional familiar. El trabajo es dirigido por los académicos Adriana Hernández Sánchez y Christian Enrique De La Torre Sánchez.
El Comité de Arquitectura y Niños de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana (FCARM) emitió en México la convocatoria de la sexta edición de los Premios Cubos de Oro.
La entrega de las preseas se realizó en el marco de la CXIX Asamblea Nacional de dicha federación, celebrada en Aguascalientes.
Estos reconocimientos se otorgan cada tres años con el propósito de incentivar la educación arquitectónica en niños y jóvenes. Asimismo, promover el diseño de entornos sostenibles e inclusivos por medio de arquitectura tradicional.



