La Secihti reportó los avances alcanzados a través de la Red Ecos de Sargazo, en la que participan 155 investigadoras e investigadores de 25 instituciones de educación superior de 12 estados. En ella, se desarrolla una biorrefinería para aprovechar de manera integral este tipo de microalga marina.
En ese sentido, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) informó que el proyecto se trabaja de manera conjunta con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Uno de los objetivos de la Red Ecos, señaló la Secihti, es implementar procesos orientados a la colecta y procesamiento de sargazo. Y con ello, llevar a cabo acciones que ayuden a reducir el riesgo ambiental de los arribazones masivos en las costas del Caribe.
Estos últimos son acumulaciones de algas y organismos marinos en las playas, causadas por fenómenos meteorológicos.
En virtud de ello, las labores se rigen por los siguientes ejes:
- Aprovechamiento sustentable
- Sistema de monitoreo y pronóstico
- Emisiones y daños a la salud
- Biología, biodiversidad e impactos al ecosistema
¿En qué consiste el proyecto de biorrefinería?
Lorena Amaya Delgado, directora del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), presentó el diseño de una biorrefinería basada en la microalga.
Esta propuesta, explicó durante la reunión con la Secihti, es autosustentable en energía y consumo de agua, y tiene la capacidad para transformar al menos 20 toneladas diarias de sargazo húmedo.
Con la biorrefinería, se podrían producir biogás y subproductos como biocarbón, bioetanol, biofertilizantes y bioplásticos. Asimismo, promueve la economía circular ya que reduce los impactos ambientales y genera oportunidades económicas en el estado de Quintana Roo.
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Presentan avances alcanzados
En el primer eje de la Red Ecos, la Secihti detalló que se analizó la capacidad nacional para pronosticar la llegada del sargazo en los niveles oceánico y costero. En esta área participan 62 especialistas de 11 instituciones.
Respecto al segunda línea de investigación, se trabajó en una infraestructura inicial para la medición ambiental de gases tóxicos como el ácido sulfhídrico y el amoniaco, emanados por la descomposición del sargazo.
Actualmente, este proyecto cuenta con tres estaciones de monitoreo ambiental ubicados en Cancún, Akumal y Mahahual. Estas acciones participan 16 investigadoras e investigadores de seis instituciones.
En cuanto al eje de biología e impactos al ecosistema, participan 45 especialistas de ocho universidades e instituciones.
En esta área de la Red Ecos, la Secihti revisará las características de las variables ambientales asociadas al sargazo. Sumado a ello, se validarán escenarios de hundimiento natural e inducido y se optimizarán métodos de colecta.
En costa, se desarrollará un sistema de monitoreo de impactos sobre la calidad de arrecifes, pastos marinos, manglares, así como de agua y ecosistemas costeros. Desde una óptica socio ambiental, se documentará percepciones, vulnerabilidades y capacidades locales para hacer frente a este fenómeno.




