La BUAP ha registrado 200 patentes en los últimos 15 años, lo que la coloca en el tercer lugar a nivel nacional de universidades con mayores registros; no obstante, se busca revertir el bajo número de patentes mexicanas registradas, que apenas alcanzan el 10 por ciento del total.

Así lo comentó en Ángulo 7 Radio, Martín Pérez Santos, jefe de Transferencia de Tecnología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Explicó que su departamento es el encargado de proteger y licenciar las patentes, gestionando el reconocimiento del Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI).

Explicó que en el país las universidades con mayor número de registros son la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la BUAP. A ello, le siguen la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Universidad de Guadalajara. Agregó que la casa de estudios poblana rompió un récord el año pasado al patentar 33 inventos, casi el doble que el número de patentes del 2024, de sólo 17.

BANNER

No obstante, señaló que el 90 por ciento de las 20 mil solicitudes de patentes que se presentan ante el IMPI proceden del extranjero, dadas las facilidades que ofrece el mercado mexicano para el consumo de tecnología. Entre los inventos que más se registran señaló son los fármacos y tecnología como drones, teléfonos celulares y automóviles.

“México es un buen mercado, es un buen comprador de tecnología y por eso acuden los demás países a registrar sus patentes acá. El 50 por ciento de las patentes que llegan al país proceden de los Estados Unidos.”

¿Cómo lograr que las patentes mexicanas se concreten?

De acuerdo con Martín Pérez Santos, las universidades carecen de laboratorios de desarrollo, por lo que las investigaciones no pueden pasar la última etapa para corroborar su efectividad fuera de las condiciones controladas. Por el contrario, las empresas suelen contar con este tipo de laboratorios, pero no producen investigaciones.

En este contexto, las universidades suelen firmar convenios de colaboración para desarrollar sus inventos. Al preguntarle sobre la posibilidad de caer en contratos abusivos, explicó que estos convenios crean reglamentos.

Así, garantizan un 40 por ciento de los recursos directo a los investigadores mexicanos, las regalías que generará la universidad con la patente y a quién corresponde la propiedad de la misma.

En virtud de ello, recomendó a las universidades crear bases de datos donde contemplen las necesidades de las empresas. De esta forma, los esfuerzos de los investigadores se pueden canalizar a los intereses de la iniciativa privada y fortalecer la vinculación.

“Si las universidades queremos vender inventos, tenemos que hacer un ‘traje a la medida’ para las empresas, porque ellas, insisto, tienen sus necesidades tecnológicas y muchas veces las universidades no analizamos cuáles son.”

En última instancia, contempló una segunda alternativa para concretar y comercializar las patentes: crear una empresa de base universitaria o “spin off”.

Estas son conformadas desde cero a partir de estudios de mercado que buscan asociaciones en el mercado. Ello debido a que, señaló, están topadas a que sólo el 49 por ciento de la empresa puede pertenecer a la universidad.

Puedes leer

Harán dos observatorios tecnológicos

Además, Martín Pérez Santos indicó que la BUAP trabaja actualmente en la creación de dos observatorios tecnológicos en colaboración con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

El primero se desarrollará por el proyecto de electromovilidad Olinia; el segundo para el desarrollo de semiconductores Kutsari.

El objetivo es dar a conocer a los investigadores qué tecnologías hay en el mundo referente en estos rubros. Con ello, tendrían referencia de los avances en otras latitudes, además de buscar vincularse con otros desarrolladores.

Ambos observatorios se plantean en tiempo real, es decir, que se actualicen cada día. Prevé que ya operen para el mes de febrero de 2027 y puedan ser fácilmente consultados desde la página oficial de la BUAP.

Estudiante de sociología en la BUAP por vocación y reportero de Ángulo 7 por convicción. Divulgador científico no consagrado y ensayista académico no consumados