Detrás de la inscripción de Puebla en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, existe una historia de décadas de trabajo de conservación. Ante ello, cabe la pregunta: ¿cómo celebrará los 500 años de su fundación?

El exdirector del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Ambrosio Guzmán Álvarez (quien falleció este 2026), en una conferencia explicó el proceso de cómo Puebla se convirtió en patrimonio cultural.

Héctor Moreno Toscano indica que la historia jurídica de la protección del Centro Histórico de Puebla no comenzó con la Unesco. Inició cuando el Estado mexicano, en el año de 1977, declaró a la Ciudad de Puebla como Zona de Monumentos Históricos.

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Para elaborar el dictamen, Ambrosio Guzmán lideró un equipo de trabajo para realizar recorridos, tanto a pie como en vehículos, por una amplia zona de la ciudad. El objetivo era evaluar las características específicas, la calidad arquitectónica y la temporalidad de las construcciones, así como ubicar con precisión los templos y monumentos más destacados.

Se conformó un equipo multidisciplinario que incluía arquitectos, historiadores, museógrafos, restauradores, curadores y otras especialidades. De forma que, se rescataran los edificios catalogados en el Centro Histórico de Puebla. Los edificios combinarán sus usos originales con nuevos fines culturales, sin desnaturalizar su esencia.

Ambrosio Guzmán, recordó que fue Alfonso Vélez Pliego quien tuvo la iniciativa clave de proponer al gobierno de Guillermo Jiménez Morales la organización de una comisión mixta.

Puebla, patrimonio mundial de la Unesco

Dicha comisión se abocaría a la elaboración del expediente técnico para solicitar ante la Unesco la inclusión del Centro Histórico de Puebla en la lista de Patrimonio Mundial.

Una vez aprobada la solicitud, la comisión quedó integrada por representantes de la Secretaría de Cultura y de la Secretaría de Asentamientos Humanos. Ambrosio Guzmán fue designado por la BUAP.

Siguiendo los lineamientos que exige la Unesco, el Congreso de Puebla aprobó la petición del gobierno federal para respaldar la candidatura poblana. El documento se apoyó en la ley vigente de abril de 1986 y en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, que ya establecía la protección nacional de estos bienes.

Se entregaron aproximadamente 300 planos detallados, al final del análisis, se propusieron 391 manzanas que albergaban 2 mil 619 edificios catalogados con valor histórico. Construidos entre los siglos XVI y XIX.

El expediente fue presentado a través de la Comisión Mexicana de Cooperación con la Unesco. El 11 de diciembre de 1987, en una ceremonia celebrada en París, se anunció la inscripción oficial del Centro Histórico de Puebla en la Lista del Patrimonio Mundial.

Antecedentes

Antes de la presentación ante la Unesco, la recuperación sistemática de ese patrimonio la iniciaron académicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desde 1973. Fue durante el rectorado del químico Sergio Flores Juárez, con la adquisición del Antiguo Colegio Jesuita de San Jerónimo.

En ese mismo periodo, también se compró la casa de la familia Espinoza Iglesias, que hoy alberga el Museo Amparo (2 Sur 708). También se sumó un inmueble ubicado en Av. 8 Ote. 214.

Fue el gobierno del estado, sin embargo, quien devolvió a la universidad el edificio de la Academia de Bellas Artes (Juan de Palafox 406), restituyendo parte de las obras que, por órdenes del gobernador Maximino Ávila Camacho, habían sido retiradas del Colegio del Estado.

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Otros edificios históricos rescatados

Cuando Luis Rivera Terrazas fue rector, se adquirió mediante permuta el edificio Arronte para la Escuela de Filosofía, ubicado en Juan de Palafox 219.

Durante el rectorado de Alfonso Vélez Pliego, frente a una universidad que ya rebasaba los 100 mil alumnos. Ante el déficit de espacios, se instrumentó la llamada Política de Preservación, Ampliación y Difusión del Patrimonio Cultural. Esta resolución combinó la construcción de nuevas instalaciones con la adquisición de edificios históricos en el centro de la ciudad.

La apuesta, explicó, no era sólo resolver un problema de infraestructura, sino mantener a los estudiantes vinculados con la vida social y cultural del centro histórico. En contraposición a los modelos de “ciudades universitarias aisladas”.

Fue así como se adquirieron, algunos inmuebles como la Casa Ricardo Flores Magón para el Colegio de Historia; Casa Presno que es la sede del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades; la Casa Sor Juana Inés de la Cruz para el Colegio de Letras; la Casa Gavino Barrera para el Colegio de Filosofía, entre otros.

Credito: Especial

Además de estas adquisiciones, se realizaron importantes obras de restauración en el Edificio Carolino, la Biblioteca La Fragua, el Paraninfo y la Pinacoteca Universitaria. Asimismo, en el Colegio de San Jerónimo, la Casa de los Muñecos y el propio Edificio Arronte.

Reportera del portal Ángulo 7 para Las Cholulas. Estudió la licenciatura de Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. En proceso de ser cronista de no ficción.