Durante las festividades del Corpus Christi en Puebla, es una costumbre comprar y regalar muñecas de cartón y “panzones” elaborados por artesanos que se instalan en la zona del Parián. Sin embargo, en esta ocasión, reportan que las ventas son muy bajas.

Así lo confirmaron en entrevista para Ángulo 7 las artesanas Julia Merino y Socorro Pérez. Ambas tienen más de 50 años de experiencia en la comercialización de estas figuras populares.

Las dos creadoras heredaron el oficio de sus madres. En el caso de Julia Merino, ella representa la tercera generación que preserva esta artesanía durante el Corpus Christi en la ciudad de Puebla.

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Merino comentó que la actividad comercial está lenta en el Barrio del Artista, pero confía en que la afluencia de compradores mejorará con el paso de las horas.

Por su parte, la artesana Socorro Pérez, quien pertenece a la segunda generación de su familia en el ramo, lamentó que se esté perdiendo la costumbre de obsequiar estas piezas durante el Corpus Christi en Puebla.

Teme que las ventas no repunten, señalando que las figuras más solicitadas son los “panzones”. Esto debido a su vistosa silueta que llama más la atención de los transeúntes.

¿Qué opinan los ciudadanos de la tradición?

Al ser consultados sobre esta costumbre, algunos ciudadanos mencionaron que antes era común acudir en familia a comprar su figura, pues los niños ansiaban tener la suya.

No obstante, admitieron que con el paso del tiempo se ha perdido el interés general de regalar muñecas y “panzones”. Esta situación que afecta directamente la economía de los talleres artesanales locales.

En un recorrido realizado por este medio, se pudo observar que los sectores mayormente fascinados por las figuras de cartonería eran los adultos mayores.

Los entrevistados coincidieron en que las generaciones actuales no muestran apego por estas fechas, probablemente porque nunca les inculcaron el valor de esta bonita festividad.

¿Qué significa la tradición de los muñecos?

La señora Socorro explicó que esta manifestación cultural data de muchos años atrás. Nació originalmente como una burla directa hacia los antiguos hacendados de la época colonial.

Las muñecas de cartón están vestidas con ropas muy llamativas y colores vivos, representando de manera satírica el estilo de vida de las esposas de los terratenientes.

Por su parte, los muñecos varones caricaturizan a los antiguos ricos con enormes barrigas, a punto de reventar sus camisas, y rostros pintados con expresiones grotescas.