El Gobierno de México habla de superar el neoliberalismo, por momentos incluso sostiene que el régimen neoliberal es cosa del pasado. Fue voluntad del pueblo de México que así sucediera y es tarea de los órganos de representación del Estado que así sea.

No obstante, a pesar de cambios sociales significativos y acciones concretas por parte del Gobierno, la dinámica neoliberal no ha cesado, al menos no del todo y casi nada en cuestiones de salud ambiental. Claro, la tragedia sanitaria y ambiental por la que atraviesa el país no viene sólo de una política económica, tiene que ver también con la subordinación a Estados Unidos y en general con el mismo desarrollo capitalista.

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Las industrias depredadoras y con tecnologías obsoletas, poco o nada amigables con el ambiente y la salud de sus trabajadores y de quienes habitan los entornos de sus instalaciones, así como las múltiples sustancias tóxicas que circulan y se acumulan en el suelo, el aire y el agua, constituyen no sólo un riesgo contingente para la vida, social sino un peligro permanente para su continuidad.

El capital natural de México, sus servicios ambientales y los potenciales negocios verdes en torno a sus espacios y recursos son un asunto de interés nacional, de seguridad y soberanía nacionales, si no para México sí para Estados Unidos. Pues su atrincheramiento y fortalecimiento interno requieren de agua, energía y materias primas. De otra manera, su resistencia frente al avance de China será a un más precaria.

Estadios seguros

¿Para cuándo la justicia socioambiental y sanitaria?

El dilema de México sigue siendo cómo conciliar la producción de riqueza y la protección de la salud de su población y las condiciones ambientales de vida con la política imperial de Estados Unidos, en un contexto en el que la atracción y retención de inversiones es tan precaria como la sostenibilidad de la política social.

Mientras tanto, la persistente crisis sanitaria y ambiental, así como su desatención institucional, han encontrado como respuesta el reproche social legítimo de los núcleos de población afectada, organizaciones de derechos humanos y redes de académicos no alineados. Por supuesto, los grupos políticos de oposición no han dejado pasar la oportunidad para golpear a la 4T.

Frente a este escenario, resulta indispensable insistir una vez más en al menos seis líneas interdisciplinarias de acción social, política y jurídica estratégica para recuperar la salud de la población, así como la soberanía y la seguridad ambientales del país:

Alternativas para el país

  1. Evidenciar el vínculo intrínseco entre el derecho de toda persona a un ambiente sano para su desarrollo y bienestar con el derecho a la protección de la salud.
  2. Promover una renovación integral de los ordenamientos e instituciones que constituyen el Derecho ambiental y sanitario mexicano vigente.
  3. Exigir al Estado mexicano que cumpla con su obligación de generar y documentar sistemática y rigurosamente la información en materia ambiental y sanitaria.
  4. Promover el positivismo jurídico de combate y el uso alternativo del Derecho, en particular el litigio participativo comunitario.
  5. Evitar los falsos remedios que ofrece el ecologismo de derecha, como el “capitalismo verde”, la “economía circular” y las llamadas “soluciones basadas en la naturaleza”.
  6. Impulsar la participación popular interseccional en la construcción e implementación de instrumentos jurídicos y de política pública.

El asunto es que hay un hecho innegable: la degradación progresiva de los ecosistemas y la ampliación de las enfermedades crónico-degenerativas en diversas regiones del país. La situación es tan compleja que la solución rebasa a políticos, académicos y expertos jurídicos. Por ello, es menester avanzar paralelamente en la reconstrucción de la memoria histórica y los sujetos colectivos agobiados por el neoliberalismo, pues en el México contemporáneo es éste el punto de partida inexorable para iniciar la reapropiación social del Derecho y la producción participativa de justicia. ¿Cuántas personas y generaciones más serán sacrificadas antes de que el país colapse?

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Es licenciado en Derecho, especialista y maestro en Derecho Constitucional por la Facultad de Derecho de la UNAM. Además, es especialista en Derecho de Amparo y candidato a doctor por la Universidad Panamericana,...