San José Chiapa es el territorio perfecto para ejemplificar el desafío de intentar implementar un nuevo modelo de desarrollo económico y social que, al encaminarse, se topa con la memoria del pasado de imposición y saqueo neoliberal.
Los pobladores de San José Chiapa tienen muy presente los estragos de la imposición de Ciudad Modelo y la planta de Audi durante el gobierno de Rafael Moreno Valle.
Aquellos que decidieron vender sus tierras recuerdan haber confiado en que la retribución económica compensaría el trabajo. Mientras que, quienes desconfiaron, recuerdan los mecanismos de presión política y de violencia que utilizaron para obligarlos a dar su territorio en Chiapa.
Del mismo modo, el propio paisaje de San José Chiapa nos muestra las cicatrices que el modelo de desarrollo económico basado en el despojo dejó.
Los campos sin trabajar, los vestigios arqueológicos sin protección, la escazes de agua, la falta de empleo y los jóvenes con su esperanza depositada en la migración es el resultado, 10 años despues, de la promesa de un modelo de desarrollo fallido.
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Derecho al territorio: ¿cómo sanar la herida en Chiapa?
Tras esta década, volver a apostar por el rescate de San José Chiapa no es cualquier hazaña. Ahora ya no solo se trata de volver a inyectar capital público y privado para esperar rendimientos, sino de demostrar que estas inversiones pueden, a la vez, traducirse en el bienestar de las personas.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo apuntó a un cambio de paradigma en el desarrollo nacional, con una estrategia bien delineada y con un plan orientado a fortalecer las regiones del país. Sin embargo, la implementación de este plan, en cada uno de los polos, tendrá que realizarse, también, bajo un modelo distinto.
Para ello, es fundamental entender que San José Chiapa es un territorio aún con las heridas que dejó el morenovallismo abiertas. El reto es amplio, pues el cambio de paradigma requiere de mucha voluntad política, inteligencia y, principalmente, sensiblidad para comprender estas condiciones sociales.
Se requiere, en suma, partir de respetar el derecho al territorio de los pobladores. Esto es, aceptar que el territorio, como la interrelación entre el humano y la naturaleza, le pertenece a los pobladores. En este principio reside la importancia de la consulta previa y la información.
Resarcirlo será dificil, pero no imposible. Por ello, se debe partir de la sensibilidad y comenzar a sanar el territorio con acciones y proyectos concretos que quedaron a deber en el pasado neoliberal.
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