Este 24 de enero se celebra la Educación, como camino para que las infancias lleguen a un futuro brillante, y para que los adultos tengan la posibilidad de reajustar su entorno y mejorar su realidad. Fue en 2018, que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó este día como el Día Internacional de la Educación.

La educación es un mandato fundamental y factor clave para disminuir la pobreza, reducir las disparidades sociales, procurar la igualdad de género y gestionar el desarrollo de la sociedad civil. Es la base para que los Derechos Humanos se ejerzan para alcanzar un desarrollo sostenible pleno, en el ámbito individual y comunitario.

El Derecho a la Educación está incluido en el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que la Educación Primaria debe ser gratuita y obligatoria. A partir de esta declaración, se estableció la Convención sobre los Derechos del Niño y de la Niña en 1989, donde se extiende el mandato a la Educación Media y Media Superior y aboga por su inclusión de manera universal.

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Día Internacional de la Educación

A diferencia de otros Derechos Humanos fundamentales, el Derecho a la Educación goza de una sólida base legal: en el ámbito internacional está incluido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Artículo 26) así como en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña. En términos locales, este derecho está garantizado por el Artículo 3o de su Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece las obligaciones del Estado respecto a la provisión de Educación Básica, Media Superior y Superior. Es importante resaltar que el Derecho a la Educación, es fundamental y necesario para el desarrollo de las personas en su vida y salud.

La Educación es personalmente beneficiosa y socialmente útil porque proporciona habilidades y actitudes necesarias y suficientes para acercarnos a vivir la vida que deseamos al inculcar valores de dignidad y respeto y, sobre todo, de compasión. De igual manera, proporciona oportunidades equitativas de aprendizaje, cuestión que contribuye a disminuir las barreras económicas y sociales a mujeres y niñas, incentivando la igualdad de género. La educación es el medio idóneo para combatir la pobreza al brindar, a las personas, familias y comunidades, mejores oportunidades para obtener mejores empleos, crear estilos de vida saludables, sostenibles y más seguros, previniendo casos de trabajo infantil y violencia intrafamiliar.

Un factor clave para marcar la diferencia

Los Sistemas educativos son los mecanismos más importantes para preservar la paz y promover los Derechos Humanos y la Justicia, valores que mejoran la calidad de las sociedades democráticas, porque les brinda a las personas herramientas necesarias para conocer y entender sus Derechos e interactuar como comunidad. El factor educativo es habilitador del desarrollo que contribuye al crecimiento económico y aumento de la productividad, afectando positivamente la calidad de vida en general.

La Educación, al ser un Derecho Humano, reconocido como un bien público y una responsabilidad colectiva en la Declaración Universal, es un “Derecho Clave” por permitir acceder a otros derechos. ¿Cómo se entiende la Educción como “Derecho Clave”? Porque la Educación de calidad abre otras oportunidades para adquirir conocimiento y ejercer otros derechos, como el Derecho al Voto, a la Información y a la Libertad de Expresión, plasmados en instrumentos internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como la Constitución Mexicana y las leyes que emanan de ella.

De igual manera porque la Educación apalanca el Desarrollo Social y Cultural, fundamento para la no discriminación, la inclusión política y la libertad de expresión, al impulsar a los individuos (pueblos y comunidades enteras) a adquirir habilidades esenciales para la integración e identidad regional, lo que motiva que la igualdad se desarrolle desde la colectividad.

Educación en México

La Educación en México resalta la educación originaria e histórica, al procurar valores universales, independientemente de las diferencias sociales, como la integración, el acompañamiento, la familiaridad y la calidez del trato, lo que hoy toca reajustarla para que este Derecho incluya combatir la violencia, la corrupción y promover la ciudadanía activa.

Que este Día Internacional de la Educación sirva como un estímulo para que los gobiernos nacionales de América Latina, junto con sus entidades estatales, municipales y locales, se comprometan a establecer como un deber la adopción del Programa Mundial de Educación en Derechos Humanos. En estos tiempos tan complejos a nivel internacional, es esencial que desde las bases sociales se promuevan procesos de paz, reconciliación y dignificación para todas las personas. Esto solo será posible mediante la creación de un sistema integral en el que los derechos humanos, la no discriminación, la paz y la reconstrucción sean pilares que surjan desde el interior de la sociedad; quizás este objetivo se logre a través de la implementación de dicho programa mundial en beneficio de todos.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Abogado, defensor de derechos humanos. Fue subsecretario de Derechos Humanos y primer encargado de la Comisión de Búsqueda en Puebla. También fue director para América Latina de la Organización Mundial...