El desarme no es debilidad, es una responsabilidad ética; es reconocer que el poder militar sin límites no genera seguridad duradera sino ciclos de violencia.

Cada 5 de marzo se celebra el Día Internacional para la Concienciación sobre el Desarme y la No Proliferación, fecha que, en estos momentos, resulta profundamente incómoda, ya que nos obliga a mirar de frente un escenario global atravesado por conflictos armados, tensiones geopolíticas, armas nucleares y muerte, poniendo en riesgo la Paz Mundial, la vigencia del Derecho Internacional y la permanencia de la especie humana como la conocemos en el planeta.

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En este contexto, la atención se centra en el conflicto en Medio Oriente, especialmente en la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos de Norteamérica contra Irán, violentando todo Derecho Internacional que ubica al planeta en una situación de enorme vulnerabilidad.

Cualquier acción que infrinja el Derecho Internacional que socave los mecanismos multilaterales o legitime el uso de la fuerza fuera de los parámetros establecidos por la Carta de las Naciones Unidas, comprometerá invariablemente al sistema de protección a los Derechos Humanos edificado tras la Segunda Guerra Mundial (2aGM)

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La no proliferación es una garantía de supervivencia, no un eslogan

El Régimen Internacional de No Proliferación Nuclear y los Tratados sobre Desarme Convencional deben considerarse lecciones aprendidas por el enorme sufrimiento que ha padecido la población humana mundial, como consecuencia de la sangre derramada en la historia de la humanidad.

Después de la 2aGM, se diseñaron pactos civilizatorios para asegurar que el poder destructivo de las naciones poderosas no rebasase límites éticos. Por lo que, cuando Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel, decidieron atacar al Estado Islámico (EI) de Irán, incumplieron los Acuerdos Internacionales antes mencionados, lo que, no sólo erosiona la estructura legal global, sino que coloca a la humanidad ante un grave riesgo de violencia y desplazamiento.

El Derecho Internacional Humanitario, los Tratados sobre Derechos Humanos y el Principio de Resolución Pacífica de Controversias, son fundamentos que, hay que señalar, protegen a las personas y no a los gobiernos.

Cuando estos principios son vulnerados, son las poblaciones civiles —mujeres, hombres, niños y niñas, personas de la tercera edad, personas con discapacidad y comunidades desplazadas— quienes sufrimos las consecuencias.

Un ejemplo aterrador es el ataque del sábado pasado, 28 de febrero, por parte de EEUU e Israel contra una escuela primaria de niñas en la ciudad iraní de Minab que, según informes, dejó entre 165 y 180 víctimas mortales.

Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de Derechos Humanos de la ONU declaró:

Niñas, pequeñas, al inicio de su jornada escolar, asesinadas de esta manera, con mochilas manchadas de sangre: esto es absolutamente horrendo. Si hay una imagen que captura la esencia de la destrucción, la desesperación y la crueldad sin sentido de este conflicto, son esas imágenes.

Amenazas a los derechos humanos en el ámbito global

Un conflicto ampliado en Medio Oriente podría tener repercusiones multidimensionales en los DDHH en el ámbito mundial, como son:

  1. Derecho a la vida e integridad personal, ante posibles enfrentamientos directos o indirectos.
  2. Derecho a la salud, debido a la destrucción de infraestructuras y crisis humanitarias.
  3. Derecho a la alimentación, afectado por interrupciones en cadenas de suministro y aumento del costo alimentario.
  4. Derecho al desarrollo, especialmente en naciones dependientes del comercio energético o mercados internacionales.

La historia reciente indica que los conflictos regionales han dejado de ser locales; cualquier chispa que se encienda creará una onda expansiva económica, política y social afectando a todo el planeta.

Y para México. ¿Oportunidad o desventaja?

Es imperante señalar que este conflicto pone a nuestro país frente a varios riesgos:

  1. Impacto económico: Al incrementarse los precios del petróleo y de gas, inevitablemente se provocará inflación y volatilidad financiera.
  2. Inestabilidad global: Que afecta el comercio global (interior y exterior) así como y la inversión.
  3. Polarización interna: Los conflictos internacionales tienden a reflejarse en debates nacionales, intensificando tensiones políticas.
  4. Riesgo de alineamientos geopolíticos forzosos: En un entorno con bloques opuestos, mantener autonomía diplomática resulta más complejo.

Pero México, con una tradición diplomática enaltecida por la Doctrina Estrada formulada por el Canciller mexicano Genaro Estrada en 1930, enfocada en resolver controversias de manera pacífica con respeto al Principio de No Intervención y a la Soberanía de las Naciones, motivo por el que los mexicanos seamos un ejemplo internacional y promotores de Paz, tiene la oportunidad de ser escuchado con mayor fuerza y legitimidad por ser históricamente promotor del Desarme; y presentarse como un mediador imparcial y neutral así como un Defensor del Multilateralismo.

La paz como prioridad en políticas globales

Hablar de Desarme no es hablar de debilidad. Es hablar de responsabilidad ética. Reconocer que el poder militar sin límites no genera seguridad duradera, sino ciclos de violencia.

El 5 de marzo no debe trascender como una fecha simbólica rutinaria en el calendario por el Día Internacional para la Concienciación sobre el Desarme y la No Proliferación. Debe ser un recordatorio tajante de que la Paz no debe, ni puede, ser vista como una aspiración idealista o romántica, sino un requisito esencial y obligado para preservar la Dignidad Humana.

Este es un momento histórico; una oportunidad para aprender con claridad, que debemos construir una seguridad verdadera con base en Más Derechos y Menos Armas. Es un ejercicio de Diálogo Exhaustivo antes que la Fácil Confrontación, y ante la hegemonía, más Sentimiento Humano.

Cuando se vislumbra un fracaso en el Desarme, se quiebra la promesa universal respecto a los Derechos Humanos. El de garantizar el valor ético de la dignidad para todos, siendo prioritaria y profundamente significativa como para dejarla bajo los dictados bélicos.

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*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Abogado, defensor de derechos humanos. Fue subsecretario de Derechos Humanos y primer encargado de la Comisión de Búsqueda en Puebla. También fue director para América Latina de la Organización Mundial...