Mtra. Elvia LajaMtra. María Elvia Laija Olmedo

El lenguaje es un poderoso instrumento y más cuando se acompaña de imágenes que condicionan en nuestra mente su significado. Cuando nombramos lugares, eventos o personas, en cierta medida estamos calificando y clasificando. Esto es lo que está sucediendo con el término “alien”. La palabra proviene del latín alienus, que se traduce como ajeno o extraño, es decir, que se define “al otro” en contraposición a “nosotros”.


En 1931 apareció, en una revista de ciencia ficción, el término alien para referirse a la vida extraterrestre y, con el inicio de la Guerra Fría y la carrera espacial, el término se popularizó. Han sido innumerables las ramificaciones de ese fenómeno hasta llegar al 6 de mayo de 2026 cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos, bajo las órdenes de Donald Trump, desclasificó archivos relacionados con actividad extraterrestre y fenómenos anómalos no identificados.

BANNER


Desde el gobierno de Estados Unidos y sus apoyadores, se ha dado gran publicidad a este hecho erigiendo a Trump como el presidente que promueve la transparencia. En el fondo, los nuevos documentos, fotos e imágenes no dan evidencia concluyente que permita asegurar la existencia de vida extraterrestre.

Para muchos analistas, además, el momento en que ocurre esta desclasificación levanta sospechas sobre si esta acción podría ser un mecanismo para desviar la atención de temas que el presidente prefiere evadir, como su posible aparición en los archivos Epstein, que muestran una red de tráfico sexual y abuso de menores.

También te puede interesar:


Presentan a migrantes como extraños

Sin embargo, esta orden ejecutiva resulta irrelevante si se compara con lo sucedido el 28 de mayo, cuando en conferencia de prensa Trump anunció el lanzamiento de la página “Aliens: ellos caminan entre nosotros“. Absurdamente, esta página liga el fenómeno extraterrestre con la migración hacia Estados Unidos aludiendo a la idea del extraño o no perteneciente. El diseño de la página podría considerarse el esquema de una cacería de brujas, ya que contiene mapas que muestran los lugares donde ocurren las detenciones, así como un conteo de arrestos de personas no nacionales.


El término alien en esta otra connotación jurídica lo heredó Estados Unidos como colonia británica, ya que fue en ese reino donde comenzó a usarse especialmente para identificar a los escoceses como “no súbditos” de la Corona.

Desde 1790 aparecen documentos legales de Estados Unidos donde se nombra así a las personas extranjeras, especialmente aquellas que son racialmente diferentes. Esta palabra entonces ha servido para estigmatizar a los inmigrantes en ese país, pero no a todos los inmigrantes por igual, lo que ahonda aún más en la injusticia del tratamiento de estas personas.

En algunos estados de la Unión Americana se han hecho esfuerzos por sustituir la palabra alien por términos como “no ciudadano” o “persona extranjera” en distintos códigos legales, reconociendo la carga discriminatoria que el concepto ha acumulado a lo largo de los años.

Estrategia para securitizar la migración


Todo esto parece ser un paso más en el proceso de securitizar la migración. La securitización es la estrategia mediante la cual un hecho que por sí mismo es neutral es reconstruido, a través de imágenes y discursos, como una amenaza existencial. Es decir, en este caso el peligro que supondría la llegada de extraterrestres es equiparado con la presencia de migrantes en Estados Unidos.

Uno de los elementos clave para que este proceso funcione es “deshumanizar” al otro, y qué mejor forma de hacerlo que igualándolo con algo que proviene de fuera de nuestro planeta. Esto está encaminado a diezmar la empatía de los norteamericanos, por lo que en esta página se invita a denunciar a los aliens que “representan un peligro real para el futuro de esa nación”.

También te puede interesar:


Crear enemigos internos y externos es una táctica política muy utilizada. El peligro radica en que estos discursos tienen un impacto real en la vida de las personas. Al normalizar la idea de que la migración es un peligro, aumentan los prejuicios, se validan políticas más restrictivas y se reduce la empatía social.


Entonces, el debate no es sólo por las palabras que se usan, sino de fondo social y político. Términos como “aliens” para referirse a los migrantes no se eligen al azar; ya tienen la función de reforzar barreras simbólicas entre los ciudadanos y los “extraños”. En tiempos de alta polarización, el lenguaje opera como un mecanismo de poder que moldea percepciones, justifica acciones oficiales y determina quién tiene derecho y quién no.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.