Elena Torres, fundadora de “Granito de Arena” es impulsora de la Ley Mi Escuela me Cuida, la cual busca activar protocolos de seguridad para niños ante el abuso sexual y a docentes que denuncien ante las autoridades. El presidente del Congreso de Puebla la presentaría en febrero.
El pasado 27 de noviembre, en el Congreso de Puebla, la activista por los derechos de los niños en Chiapas, presentó la propuesta para una ley que significaría un avance en la obligación de protocolos para proteger a las infancias violentadas sexualmente.
Elena Torres explicó que la ley está siendo perfeccionada, pero uno de sus puntos principales es facultar a maestros y directores para que realicen denuncias por abuso sexual infantil directamente en la Fiscalía General del Estado (FGE). De esta manera, se saltarían la burocracia interna que, según Torres, suele retrasar y entorpecer la protección de las víctimas.
La iniciativa ‘Mi escuela me cuida propone que los protocolos que ya existen para proteger a los niños deberán reactivarse por ley.
Además, busca incorporar en la Ley de Educación de Puebla “la obligación expresa de denunciar de inmediato” cualquier sospecha de abuso sexual infantil. Actualmente, esta obligación no está estipulada, lo que deja a los docentes en un vacío legal y con miedo a represalias.
De acuerdo con Elena Torres, México ocupa el primer lugar en América Latina en abuso sexual, violencia física y homicidios hacia niñas, niños y adolescentes menores de 14 años.
Subrayó que están cometidos principalmente por sus propios padres. A esta realidad se suma la amenaza digital. Según datos de la Asociación Mexicana de Internet, hay 750 mil pedófilos que contactan niños cada hora a través de internet.
Invisibilidad del 98% de los casos de abuso sexual infantil
Uno de los problemas más graves es la impunidad y la falta de reportes. Elena Torres señaló que miles de casos permanecen “invisibilizados”, ya que solo el 2 por ciento de los casos se denuncia.
Esto se debe, en gran medida, a que la Ley General de Educación, tanto a nivel nacional como en Puebla, no establece de manera explícita la obligación del personal docente de denunciar de inmediato casos de abuso sexual infantil.
Y si no está en la ley, no lo van a hacer.La acción de denunciar no es una infracción; no está estipulado que esté mal no hacerlo, explicó.
En ley, proponen mejoras al protocolo para atender abuso sexual infantil
Torres criticó que el protocolo actual de la Secretaría de Educación Pública (SEP), establece que como primer paso exige informar a la madre o padre de los presuntos hechos. Sin embargo, esto puede ser contraproducente si el agresor es un familiar.
Frente a esto, “Mi Escuela Me Cuida” propone un nuevo protocolo. Este permitiría al personal docente comunicarse directamente con la FGE, para que el sistema tome la tutela del menor de manera inmediata. De esta manera, se resguardaría en una casa hogar si es necesario, sin alertar primero a la posible familia agresora.
Además, busca que la FGE esté obligada a tener sistema de vídeo grabación que funcionen para que los niños no tengan que testificar años después, en los juicios.
El crucial apoyo de “Granito de Arena”
Detrás de esta iniciativa de ley, está la asociación “Granito de Arena”, una de las cinco organizaciones en el país que brinda apoyo psicológico y legal especializado a familias de víctimas de abuso sexual infantil.
Con sede en Chiapas, actualmente atienden a 135 niños y han logrado sentencias que suman hasta 125 años de prisión para abusadores.
Entre sus servicios ofrecen ginecología, psiquiatría y elaboran informes psicológicos que son clave para las investigaciones.
Sin embargo, Torres es enfática: “no hay ninguna fundación en México con el recurso suficiente para ir a todas las escuelas del país.”
Asegura que el Estado tiene áreas de prevención, por ello, su estrategia es donar la metodología probada en su asociación al gobierno, para que sea él quien escale la prevención masiva del abuso sexual infantil.
Un Camino por recorrer
La ley “Mi Escuela Me Cuida” se presenta como una respuesta integral y urgente para Puebla. Un intento de convertir las aulas en un verdadero refugio y de obligar al sistema a cumplir con su deber fundamental: proteger a los niños.





