En la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, dentro de la cápsula de cultura, se presentaron las tradiciones musicales y costumbres de Ayotoxco de Guerrero, comunidad perteneciente al municipio de Pahuatlán, en la Sierra Norte de Puebla.

Con palabras en náhuatl, variante hablada en la comunidad, inició la presentación cultural, destacando el género musical del huapango, símbolo sonoro de nuestras tradiciones musicales.

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Asimismo, se destacó que México late al compás de sonidos y tradiciones musicales que llenan de alegría el corazón y nos convierten en una gran familia unida.

Los sones y danzas hacen vibrar la tierra con el zapateado; las cuerdas laten como el pulso de nuestra nación, llena de tradiciones musicales.

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En la Sierra Norte de Puebla nacen melodías donde cada nota es semilla de memoria; en cada acorde florecen las tradiciones musicales y la esperanza.

Palabras con las que dio inicio esta cápsula cultural en la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum el 29 de agosto, donde se proyectó una cápsula con un corto sobre las tradiciones musicales vivas en Ayotoxco de Guerrero, región rica en sones y danzas huapangueras.

Tradiciones musicales de la Sierra Norte de Puebla

Atla, comunidad del municipio de Pahuatlán, resguarda el alma viva del huapango, un ritmo ancestral que continúa latiendo gracias a sus tradiciones.

Mateo Gómez, maestro de música, relató que, sin un guía musical en su infancia, tomó el violín de su padre y comenzó a practicar.

Su padre partió joven a Estados Unidos, pero él decidió enseñar huapango a los niños de su comunidad, rescatando así sus tradiciones musicales más profundas.

Por esta razón, desde pequeños, los niños aprenden de los músicos mayores, quienes inculcan el amor por estas tradiciones para mantener viva su esencia cultural.

De igual manera, Iker Gael, un niño de la comunidad, empezó con una jarana de juguete a los tres años, y a los cinco recibió su primer instrumento real.

A los seis y siete le enseñaron pisadas y canciones; hoy canta y toca con orgullo los sones que mantienen vivas sus tradiciones musicales familiares.

Diego Mateo, un infante proveniente de la misma comunidad, también comenzó jugando a ser músico, y a los cinco años recibió su primer violín real, aprendiendo música huasteca.

El maestro Mateo Gómez expresó su orgullo por transmitir esta tradición que representa la identidad, el orgullo y las tradiciones de su comunidad.

Estos niños y sus maestros están convencidos de que la música transforma vidas, rescata tradiciones musicales, alegra el alma y convierte sueños en realidades comunitarias.

El huapango no solo une generaciones, también enseña y convive en quienes, con orgullo, conservan sus raíces y sus tradiciones más significativas.

MDPG

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