Las juntas auxiliares deben ser reconocidas constitucionalmente para tener mayores facultades, ya que actualmente, en estados como Puebla, solo son órganos desconcentrados de los ayuntamientos, aunque para ello se requiere una reforma a nivel federal.
Así lo consideró, durante la conferencia “Entre la desconcentración y el anhelo de autonomía el caso de las juntas auxiliares”, Monserrat Miquel Hernández, académica investigadora de la BUAP, en el que narró la recopilación de las problemáticas detectadas en estas demarcaciones.
Comentó que, esta investigación forma parte de un libro, que ya se encuentra de manera digital e impreso, y para ello realizó entrevistas en las juntas auxiliares tanto en la capital como en el interior del estado, desde 2013 cuando se hizo la reforma a la Ley Orgánica Municipal impulsada por el gobernador fallecido, Rafael Moreno Valle Rosas.
Dijo que algunas de las problemáticas que se detectaron son la inseguridad, ya que a juntas auxiliares como San Pablo Xochimehuacán se les señala por el robo de combustible, sin embargo, la cobertura policial es insuficiente y en ocasiones los habitantes tienen que recurrir a vigilancia comunitaria.
Asimismo, existe debilidad institucional porque tienen presupuestos mínimos para sus servicios, además, carecen las practicas de caciquismo, donde familias solo se heredan el poder, sumado a conflictos con ayuntamientos.
Carencias en juntas auxiliares de Puebla
De igual forma, las juntas auxiliares de Puebla enfrentan problemas estructurales como servicios básicos y de infraestructura, al poner de ejemplo que en San Andrés Azumiatla y Santa María Xonacatepec más de la mitad de las calles están sin pavimentar y miles de familias carecen de agua potable.
Mientras que, en La Resurrección y San Miguel Canoa, la escasez de agua limita tanto la vida cotidiana como la agricultura y la economía local.
Agregó que Puebla es uno de las 16 entidades en la que los presidentes de las juntas auxiliares se eligen por voto popular, pero solo en Tlaxcala, Campeche y Chihuahua las realizan los Institutos Electorales, ya que en los demás lo hacen los ayuntamientos.
Hizo énfasis en que, en las elecciones de estas demarcaciones, que actualmente son en enero del año posterior a los comicios constitucionales, acuden pocas personas, por la falta de difusión de las convocatorias, poco presupuesto operativo, falta de organización y logística, la falta de un padrón electoral confiable, entre otras.
Todo esto va de la mano con el impacto que puede tener la organización comunal, porque si como sociedad me quitas autoridad, no me das servicios y todo lo tengo que ir a hacer al centro, pues más se va quedando la juta auxiliar rezagada y si se siguen olvidando van a desaparecer.
Por lo anterior, la académica asentó que se debe hacer un reconocimiento constitucional para darles un estatus claro como autoridad, lo cual implicaría una reforma por parte del Congreso de la Unión. Esto, al afirmar que si en la Constitución federal se les contempla, se homologará en el orden estatal y municipal.
Asentó que fortalecimiento democrático local, mediante elecciones libres y respetuosas de los usos y costumbres, tendría que ser una de las medidas a adoptar.
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Elecciones las debe hacer el IEE, proponen
Con presencia de presidentes auxiliares del interior del estado, Miquel Hernández refirió que una de las alternativas es que el IEE realice las elecciones, ya que así puede tener más credibilidad, pero como no está facultada en el Código Electoral, se niega a hacerlo; para ello debe reformarse la ley en la materia.
De igual forma, se les tiene que dar un presupuesto propio con mecanismos de fiscalización y transparencia, pero con capacidad definida para poder brindar servicios básicos, seguridad y mediación comunitaria. De ese modo, las juntas auxiliares de Puebla no estaran en el limbo, ni a expensas de lo que los ayuntamientos decidan.
También, planteó que haya capacitación y profesionalización de las autoridades para que cuenten con herramientas de gestión, que es algo que “supuestamente se hace”, pero en muchos de los casos no conocen hasta donde llegan sus funciones y atribuciones.
La investigadora remarcó que reconocer la autonomía de las juntas auxiliares no es un lujo, sino una necesidad democrática, pero para que todo esto se pueda concretar se requiere voluntad política de los gobiernos y congresos federal y locales.
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