El anexo se encuentra ubicado 12 oriente, en el Barrio del Alto- Ahí falleció un interno tras verse involucrado, presuntamente en una riña. Familiares exigen justicia, puesto que, al acudir al lugar del hecho, aún no recibía atención médica ni hablado a las autoridades.
Roberto Javier, de 49 años, murió la noche del domingo 1 de junio al interior del anexo “Fraternidad”, en el Barrio del Alto de la ciudad de Puebla. De acuerdo con los primeros reportes, el hombre habría participado en una supuesta riña dentro del centro de rehabilitación, donde resultó gravemente herido.
Sin embargo, cuando su familia llegó al lugar, lo hallaron inconsciente y sin recibir atención médica.
Ante la situación, los familiares decidieron trasladarlo por cuenta propia a la Cruz Roja de la calle 20 Oriente, cercana al centro. A su llegada, el personal médico confirmó que ya no presentaba signos vitales. La Fiscalía General del Estado (FGE) tomó conocimiento del caso y abrió una carpeta de investigación para esclarecer lo ocurrido.
Agentes ministeriales acudieron al hospital para realizar el levantamiento del cuerpo e iniciar las diligencias correspondientes. El expediente fue registrado bajo el número CGEIHD/HOMICIDIOS-I/000028/2025.
Las autoridades investigan si la muerte se debió realmente a una riña entre internos o si hubo participación del personal del anexo.
Fallecimiento de interno en anexo del Barrio del Alto, pone el dedo en la llaga
La familia del fallecido exige una investigación transparente y a fondo, pues aseguran que el hombre no fue atendido oportunamente y que el centro de rehabilitación operaba con irregularidades. También denunciaron que, al momento de su llegada, el lugar no había contactado a ninguna autoridad para reportar los hechos.
Este caso se suma a otros hechos recientes relacionados con violencia dentro de anexos en Puebla. Un día antes, la FGE detuvo en Huauchinango a cuatro encargados del anexo “Jóvenes Guerreros de Dios”, por su presunta responsabilidad en el homicidio de otro interno.
Organizaciones civiles han reiterado la necesidad de una mayor supervisión y regulación de estos centros, ya que algunos operan sin lineamientos claros y sin personal capacitado. Mientras tanto, la familia de Roberto Javier espera que se haga justicia y que su muerte no quede impune.





