Desde el penal del Altiplano, en el Estado de México, el exgobernador de Puebla, Mario Marín, promovió un amparo para revertir las restricciones de comunicación que enfrentaba desde su reingreso. El recurso fue aceptado y un juez federal le otorgó una suspensión de plano que ordena garantizar su derecho a comunicarse con familiares y abogados.
La resolución fue emitida por el Juzgado Primero de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, tras la solicitud presentada el pasado 14 de abril. De acuerdo con su defensa, desde que Marín fue trasladado nuevamente al Centro Federal de Reinserción Social número 1, en Almoloya de Juárez, no habían podido entrevistarse con él, debido a que las autoridades sólo le permitían una llamada telefónica semanal de 10 minutos.
Los abogados del exmandatario consideraron que esta situación vulneraba sus derechos humanos y afectaba directamente su derecho a una defensa adecuada, ya que la incomunicación impedía la preparación de su estrategia legal frente al proceso que enfrenta.
Marín está acusado de su presunta participación en el delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho. El pasado 2 de abril, fue regresado al penal del Altiplano luego de que un tribunal federal en Cancún le revocara la prisión domiciliaria que había obtenido.
Estuvo siete meses en prisión domiciliara en su casa de Xilotzingo, en Puebla capital.
Mario Marín gana amparo en el Altiplano
Con en el aparo que ganó Marín desde el Altiplano, el juez instruyó a las autoridades penitenciarias a restituir de inmediato las condiciones necesarias para que pueda mantener comunicación con su equipo legal y sus familiares, sin limitaciones que contravengan sus garantías constitucionales.
La medida representa un revés para las restricciones impuestas por el penal y marca un nuevo episodio en el seguimiento del caso judicial contra el exgobernador y expriista poblano.





