Antes de ejecutarse el proyecto del Ecoparque de la Malinche, en La Resurrección y Canoa, se debe hacer una consulta con los pobladores de la junta auxiliar en la que se expongan los objetivos de la obra para que, si hay oposición, se concense y evite un posible conflicto social.
Así lo señaló, en entrevista con este medio, Jerónimo Chavarría Hernández, académico investigador del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente (IIMA), de la Universidad Iberoamericana, quien consideró que es necesario que el gobierno estatal dé a conocer la información de manera transparente.
Y es que, en junio pasado, se ingresó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para la construcción del ecoparque La Malinche en una superficie de 50 hectáreas, dentro de un área natural protegida (ANP).
El académico señaló que cuando se anuncian estos proyectos se informa generalmente de los beneficios ecológicos, económicos, pero queda relegada la parte social, por lo que se debe hacer una consulta en las comunidades que han manifestado su inconformidad.
Refirió que “se puede hacer infraestructura ambiental”, pero si esta detona un problema social ya no es viable. Por ello, se debe tomar en cuenta a las personas de la comunidad que convivirán con el ecoparque, pues serán las que reciban las afectaciones o beneficios de manera directa.
Si es un área natural, pues no debería (construirse) a menos que en la evaluación que se haga del impacto ambiental se tenga un manejo adecuado, pero antes de eso debería de preguntarles a los pobladores que viven ahí y comunidades si les parece, están de acuerdo o no, una consulta de ese nivel es importante para este proyecto.
Consulta y vigilancia permanente en Ecoparque la Malinche
Comentó que el gobierno estatal debe dar a conocer los alcances del proyecto para que los habitantes de la junta auxiliar no “sean engañados”, ya que no se “pueden concentrar solo en los beneficios ecológicos” y dejar de lado afectaciones sociales.
Detalló que en términos de infraestructura “se escucha bien” lo que se ejecutará con el ecoparque de La Malinche, sin embargo, se debe tomar en cuenta la modificación que hará del entorno para las actividades programadas y contar medidas de mitigación.
En ese sentido, reiteró la importancia de implementar una consulta a las comunidades, quienes verificarán el impacto del ecoparque La Malinche.
No debe modificarse entorno de la zona
Chavarría Hernández puso de ejemplo que, si el proyecto contempla obras de pavimentación o caminos, se entendería que se tienen que retirar árboles o modificar cauces de agua, por lo que todo esto tiene que considerarse en la evaluación de la MIA por parte de la Semarnat.
Consideró que lo más viable es que el entorno no sufra tantos cambios, sino que se adecuen las obras que se vayan a realizar y que los beneficios sean mayores que las afectaciones para la zona y la comunidad, porque de lo contrario generaría un conflicto social.
Es todo un conjunto que tiene que ver, no solo con lo ambiental, porque de nombre se escucha bien, pero implica otras aristas como estas manifestaciones que hace la gente falta de información y de consulta. El beneficio debe ser ambiental, económico y social, si alguna de ellas falla, va generar problemas y oposición.
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Asimismo, puntualizó que el proyecto no solo se debe presentar, sino los pobladores y autoridades locales la tienen que avalar y vigilar durante su ejecución, en caso de que se apruebe, para que no tenga modificaciones.
La propuesta denominada “Ecoparque Tlalli – Malinche”, contempla la construcción del espacio ecoturístico en “la montaña Malinche o Matlalcuéyatl”, dentro de un ANP.
Las ANP son zonas del territorio nacional, donde el ecosistema original no tiene alteraciones significativas por la actividad del ser humano, o bien, sus funciones integrales requieren preservación o restauración; quedarán sujetas al régimen del Artículo 44 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (Lgeepa).





