Como cada 2 de octubre, estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) salieron a las calles para reivindicar la lucha estudiantil de 1968. En esta ocasión, tres contingentes no sólo recorrieron la ciudad en memoria del movimiento pasado, sino también en apoyo a las movilizaciones actuales.
Aproximadamente a las 12:00 horas, los contingentes de comenzaron a agruparse en distintos puntos de la BUAP: el Complejo Cultural Universitario (CCU), Ciudad Universitaria (CU) y la Facultad de Lenguas.
Decenas de estudiantes de la BUAP se sumaron a la movilización, interrumpiendo el tráfico de manera simbólica para hacerse visibles en un día que exige, por encima de todo, “No olvidar”.
La marcha estuvo impulsada por estudiantes convencidos de que una fecha como esta no puede pasar desapercibida, menos en un contexto de movilizaciones vigentes.
Recordaron la protesta de las normalistas de Teteles del pasado 3 de septiembre, quienes exigen que no se inscriba a estudiantes ajenos a la comunidad y la destitución de directivos.
Asimismo, se solidarizaron con el paro iniciado el 24 de septiembre en el Instituto Tecnológico Superior de San Martín Texmelucan (Itssmt), donde se pide la remoción de su directora por presuntas irregularidades y actos de represión.
Unidad de los estudiantes de la BUAP y consignas en las calles
Los tres contingentes confluyeron frente a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla, donde se llevó a cabo una representación alegórica de la represión militar del 2 de octubre de 1968.

Decenas de voces coreaban “2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa”, junto con el simbólico pase de lista para recordar que aún faltan 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
Las pancartas reflejaban una crítica profunda y la conciencia de que esta fecha no es solo para marchar, sino para explicar que la responsabilidad de los estudiantes es hacer memoria para evitar que la historia se repita. Una de ellas decía: “El 68 no es un recuerdo, es una herida abierta”.
Hacia el Zócalo: la lluvia no apaga la voz
Tras concentrarse en la FGE, los manifestantes partieron por el bulevar hacia el centro histórico de Puebla. El contingente avanzó de manera ordenada con consignas como: “No sea indiferente, se matan estudiantes en la cara de la gente” y “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, lemas que reflejan el miedo y la inseguridad que viven los estudiantes, una incertidumbre que incita a la sociedad a voltear a ver a la juventud.
Finalmente, la marcha llegó al Zócalo, donde los contingentes se reunieron para realizar un breve mitin, el cual fue dispersado por la lluvia que, si bien los dejó llegar al corazón de la capital, también los obligó a retirarse.
Algunas voces que dan razón a la memoria
Entre la multitud, las razones para no olvidar se expresaban con convicción, Lupita, una de las asistentes, compartió que para ella marchar es un acto de defensa de las causas que el 2 de octubre representa.
Nos concierne como estudiantes comprender la historia; debemos entender bien lo que defendemos”.
Para Areli, la movilización fue un acto de solidaridad con toda la comunidad estudiantil, resaltó la importancia de la memoria en un estado como Puebla, con una trayectoria significativa en movimientos sociales. Dijo que es crucial que siga existiendo una educación superior pública y gratuita.
Desde otra perspectiva, Guadalupe, estudiante de doctorado, encontró en la marcha una forma de clamar por justicia.
Vengo a marchar este 2 de octubre por los 11 años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Como estudiante, como ciudadana y como ser humano, esta es la forma en que puedo participar; son causas que nos competen a todos”.
Con esperanza, también celebró el resurgimiento de la participación juvenil y le alegra profundamente que siga viva la lucha.





