Ante el resurgimiento de gobiernos de la ultraderecha en Latinoamérica, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reafirmó su apoyo a la democracia y su oposición a la injerencia e intervención extranjera en los asuntos internos de otras naciones.
Desde Palacio Nacional, explicó que México está atento a las denuncias de la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, sobre la posibilidad de un golpe de Estado en su país. En este sentido, distinguió las situaciones de María Corina y Xiomara Castro, quienes no reconocen las elecciones en sus respectivos países.
Resaltó que ambas representan los extremos de izquierda y derecha que acusan la falta de democracia en sus países. Sin embargo, resaltó la distinción en cuanto a que una de ellas, María Corina, está llamando a la intervención extranjera. Esto va en contra de la convicción y Constitución de no injerencia y a favor de la autodeterminación de los pueblos. Además de ser un ejemplo de lo que implica el regreso de la ultraderecha en Latinoamérica.
Alarmante el regreso de la ultraderecha en Latinoamérica: Sheinbaum
Sobre esto, la mandataria presentó su preocupación que, tras el triunfo de José Antonio Kast Rist, miembro de la derecha conservadora, en la presidencia de Chile, se reivindique la figura de Augusto Pinochet. Esto recordando al golpe de Estado de 1973 contra Salvador Allende, que marcó el inicio del neoliberalismo y un régimen autoritario. Resaltó que la reivindicación de Pinochet es alarmante, ya que no se pueden justificar regímenes autoritarios caracterizados por el asesinato y exterminio de quienes piensan diferente.
Claudia Sheinbaum recordó la época de la ultraderecha de los setenta en Latinoamérica, con golpes de Estado en Argentina, Uruguay, Chile y Brasil. Esto a menudo con intervencionismo de Estados Unidos, contra gobiernos democráticamente electos. México, en contraste, ha mantenido una política exterior de asilo, recibiendo a numerosos exiliados chilenos, argentinos, uruguayos y brasileños, quienes contribuyeron significativamente al país.
Enfatizó que cada país debe tomar sus propias decisiones sin injerencia extranjera, basándose en la autodeterminación y soberanía de los pueblos. Esto tanto por convicción personal, tanto como lo establece el artículo 39 de la Constitución mexicana. Incluso, reconoció el caso de Chile como un ejemplo de elección democrática reconocida por todos los chilenos, a pesar de posibles desacuerdos con el presidente electo.





