Este 30 de marzo se conmemora el Día internacional de las Trabajadoras del Hogar; en México la Ley Federal del Trabajo garantizó su derecho a recibir un salario justo y seguridad social, pero sólo el 3 por ciento lo recibe.
Un trabajo mayormente realizado por mujeres es históricamente invisible para la sociedad y es uno de los sectores menos atendidos en América Latina.
Pese a que en México, el artículo 331 defiende a las trabajadoras del hogar y les garantiza sus derechos laborales, solo 64 mil 956 personas, que representa el tres por ciento, cuentan con inscripción en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Las trabajadoras de lo invisible, de aquellas pequeñas acciones que pasan desapercibidas ante los problemas mundiales, o los asuntos de estado que tanto aquejan a la sociedad.
Ellas se encargan de las cosas que no siempre se notan, como la ropa planchada, y el aseo de la sala. Aquello que parece hacerse por arte de magia, como si fuera la forma natural de las cosas.
Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, este 30 de marzo
Hasta que no está presente, cuando las casas colapsan ante la suciedad y mugre es que el mundo suele voltear a las rasposas manos que realizan esta tarea.
Solo hasta que desaparece es que la sociedad se da cuenta que es en las pequeñas cosas que nuestro mundo se sostiene. No podemos imaginar nuestra vida sin una comida caliente en nuestra mesa, los pisos sin grasa y la habitación aseada.
Pero este trabajo que sostiene nuestra forma de vida no viene de la nada, lo hacen ellas, aquellas mujeres indígenas, migrantes, pobres o madres solteras. Ellas de quienes se olvidan, ellas que no son un objeto más de la casa, sino una persona sintiente, con derecho a vivir su vida en dignidad.
Las trabajadoras del hogar tienen derecho a un salario digno, a recibir un día de descanso, a trabajar jornadas justas. Además de que no pueden obligarlas a hacer trabajos que pongan su integridad física en riesgo o su salud y desarrollo.





