Ante la revisión de la ley presidencial para prohibir la siembra de maíz transgénico, defensores del maíz nativo pidieron ampliar la prohibición a la distribución de los transgénicos y de los organismos genéticamente modificados (OGMs).
Más de 25 organizaciones, comunidades e instituciones educativas que conforman Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca desde 2012, emitieron este miércoles un pronunciamiento en torno a la propuesta de reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En él, destacaron que la ley contra la siembra de transgénicos no contempla también la prohibición de su distribución y consumo. Además, no incluye la regulación de los OGMs que la industria biotecnología desarrolla en otros cultivos además del maíz. Situación que despertó su preocupación debido a que estos pueden ser liberados sin que se evalúen sus riesgos a la salud y al ambiente.
De acuerdo con los defensores, el peligro de las tecnologías que quedan fuera de la regulación es que pueden llegar a modificar otras especies silvestres. Con ello, alertaron, bajo la justificación de acabar con “plagas” o “malezas”, pueden terminar provocando la desaparición de especies enteras.
Entre estas especies, temieron por el quintonil, ya que esta se he convertido en resistente al glifosato y continua como un alimento fundamental para los mexicanos, aunque para la industria sea considerada como parte de la maleza.
Cabe mencionar que, por la mañana, Sheinbaum Pardo informó que se realizarán consultas con organizaciones sociales y con los secretarios del gabinete presidencial en torno a la ley contra la siembra de maíz transgénico. Esto, en respuesta a defensores y organizaciones que externaron sus criticas y propuestas en torno a la reforma.
Hay algunas personas que han participado en el movimiento “Sin maíz, no hay país” que quisieran que se reforzara la reforma constitucional que enviamos; entonces, le pedimos al Congreso que hiciera algunas mesas de trabajo para que se les escuchara.
Claudia Sheinbaum Pardo
En la revisión participarían los titulares de las secretarias de Agricultura y Desarrollo Rural, de Ciencia, Humanidades y Tecnología, y de Energía.
Por salud, piden prohibir maíz y granos OGMs
Los defensores indicaron que la reforma también debe contemplar la protección de la salud de los mexicanos ante el uso de semillas de maíz genéticamente modificado. Alertaron que, con su ingreso, estos podrán utilizarse en la elaboración de productos industrializados como alimentos chatarra, aceites comestibles y como sustitutos de azúcar en refrescos y bebidas.
En este tipo de productos no solo se utiliza maíz genéticamente modificado, sino también otros granos OGM. Por ello, reiteraron, se debe ampliar la prohibición ya que pone en riesgo la salud de quienes se encuentran vulnerables ante este tipo de alimentos como los niños.
En su lugar, expusieron, se deben construir políticas para promover la producción agroecológica y tradicional de alimentos saludables. Además, de detener la distribución de paquetes tecnológicos con semillas artificiales y agrotóxicos que enferman a los campesinos y a las infancias.
“La reforma para prohibir la siembra de maíz transgénico no protege a cabalidad nuestros maíces y los sigue dejando a merced de las empresas transnacionales semilleras y sus nuevas tecnologías de modificación genética”.
Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca
Ley contra transgénicos debe consultarse con pueblos indígenas
En el pronunciamiento, los defensores recordaron que la ley contra la siembra de transgénicos derivó del fallo del panel del T-MEC que obliga a México a permitir la importación de maíz transgénico. Señalaron que justo el fondo del problema es el que los gobiernos hayan firmado este tratado y el Tlcan sin consultar a los pueblos indígenas.
Por ello, resaltaron que esta ley debe contemplar a los pueblos indígenas ya que ellos son los principales defensores del maíz nativo. En ese sentido, señalaron que el tema de agricultura debe excluirse de los tratados comerciales internacionales.
Y es que, al formar parte del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV-91), facilita la privatización de semillas. Situación que permite la circulación de granos OGM en detrimento de las comunidades indígenas que son depositarias de las semillas nativas.
Así mismo, llamaron a los ciudadanos, organizaciones indígenas, campesinas y urbanas a continuar trabajando la tierra para producir alimentos sanos; así como a proteger e intercambiar las semillas nativas de manera libre.





