Al estar por cumplirse 13 años de la desaparición forzada de Ivette Melissa Flores Román el 24 de octubre de 2012 en Iguala, Guerrero, la Secretaría de Gobernación (Segob) pidió una disculpa pública a la madre e hija por la responsabilidad del Estado.
En el Centro Cultural Los Pinos, Arturo Medina Padilla, subsecretario de Derechos Humanos, reconoció las omisiones del gobierno al incumplir las obligaciones constitucionales de respetar, proteger, garantizar y promover los derechos humanos de la víctima.
También, ante la hija y madre de Ivette Flores Román, la Segob las reconoció como víctimas indirectas de estas omisiones del Estado. Entre ellas, el no cumplir con brindar a las víctimas directas e indirectas las medidas de protección ante un contexto de corrupción e impunidad local.
En ese sentido, reconocieron el retraso en la investigación ministerial, así como que, en tanto no se defina su paradero, se continúan vulnerando sus derechos humanos.
Arturo Medina expuso que, a casi 13 años, la familia de Ivette Flores no ha podido volver a celebrar el Día de las Madres con toda su familia reunida. Reconoció que este hecho representa una deuda, por lo que no queda “más que reconocer la falta de resultados de las autoridades”.
Ivette Melissa desapareció a los 19 años luego de que varios sujetos encapuchados y armados llegaron en dos autos a la casa donde residía junto a su familia. Tras balear la puerta, entraron al domicilio y con violencia se la llevaron.
Madre de Ivette acepta disculpa de Segob
Sandra Luz, madre de Ivett Flores, aceptó las disculpas públicas de Segob “con todo dolor, lágrimas, sufrimiento y enfermedades” que paso estos años de búsqueda.
“Toda mi lucha de 12 años y 7 meses no ha sido impune. Hoy las autoridades federales y estatales se comprometen ante esta lucha a luchar junto a mí, a solicitar el apoyo que ahora más que nunca necesito que son las medidas de seguridad. Esperando y pueden seguir apoyando en las búsquedas de campo, en las búsquedas de vida y en cualquier institución donde yo pida el apoyo para cada mujer, porque para mi hija nadie me escuchó, nadie me ayudó”.
La también líder del colectivo Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos, compartió que en estos 13 años padeció insomnio y cáncer de mama. Además, vivió el asesinato de su sobrina Norma Angélica, por parte del crimen organizado. Por ello, explicó que, “como los demás familiares de las demás personas desaparecidas, ya perdimos el miedo”.
Señaló que la disculpa pública de la Segob no repara la ausencia, pero sí representa un paso “hacia la dignidad, la memoria y no repetición”. Por ello, expuso, aceptarla “es un acto de valentía” ya que con ello muestra su confianza en que este gesto sea un “compromiso real, profundo y sostenible”.
M.H.C.





