El penal de Huejotzingo presenta una sobrepoblación de un 90 por ciento por encima de su capacidad, la la instalación está diseñada para albergar a 117 personas, actualmente cuenta con una población de 223 reos, lo que representa un excedente de 106 personas privadas de su libertad.
Para comenzar a resolver este problema, el presidente municipal Roberto Solís informó que se mantienen pláticas con el titular de la Subsecretaría de Centros Penitenciarios del estado.
El plan es que se puedan trasladar entre 28 y 30 reos a otros penales del estado, lo que representaría una reducción del 13 por ciento de la población carcelaria actual.
Esta medida busca también atender la calificación de 4.8 sobre 10 que el penal recibió en el informe de 2024 de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Puebla. Dicho reporte ya señalaba el hacinamiento como un problema principal, con 207 internos registrados en diciembre de 2024 en un espacio para 117.
Entre otras problemáticas identificadas en el informe se encuentran instalaciones eléctricas en mal estado que representan un riesgo de incendio, condiciones insalubres en los sanitarios, falta de agua caliente, atención médica deficiente y dormitorios adaptados a varios niveles que incrementan el hacinamiento.
El edil no especificó a cuáles centros penitenciarios serían trasladados los reos del penal de Huejotzingo, indicando que las negociaciones aún están en curso. Existen opciones viables en la entidad, como el penal de Tepexi de Rodríguez, que cuenta con 462 espacios disponibles de un total de mil 121, o el de Xicotepec, que tiene 37 lugares libres para una capacidad total de 123.
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Custodios y reos en penal de Huejotzingo
Roberto Solís, reconoció que el control interno del penal de Huejotzingo, entre reos y custodios, así como de las fuerzas de seguridad municipal, constituye uno de los desafíos más significativos de su gobierno.
Señaló que diversos intereses y restricciones legales obstaculizan los procesos de depuración de las plantillas.
Destacó la complejidad de dar de baja a un agente con malas prácticas, ya que reemplazarlo conlleva un extenso proceso de capacitación y la obtención de autorizaciones federales para el uso de armas de fuego.





