El municipio de Cholula celebró la Fiesta de la Tlahuanca, una importante festividad religiosa de origen mexica que combina tradiciones prehispánicas y católicas en honor a San Pedro de Ánimas; con música, danzas y la entrega de más de 500 litros de pulque gratuito.
La celebración inició a la una de la tarde, con 200 personas que participaron en la ceremonia religiosa, en la Capilla Real, del Convento de San Gabriel. Donde se bendijo pulque donado por el municipio. También se dieron 150 litros de aguamiel para los mayordomos de los 10 barrios de San Pedro Cholula.
Tras la misa, en el atrio del convento se colocaron lonas donde los asistentes degustaron pulque, aguamiel y antojitos como pozole, enchiladas, pambazos y pan de fiesta.
Tonantzin Fernández fue elegida como madrina de esta fiesta y participó activamente, acompañada de regidores y vecinos de los barrios cholultecas. Estos compartieron alimentos y la bebida tradicional.
“Estas tradiciones son el corazón de nuestra comunidad“, expresó la presidenta municipal, Tonantzin Fernández Díaz. La misa y posterior convivio reforzaron los lazos comunitarios, demostrando la vitalidad de las costumbres ancestrales en la Cholula moderna.
El evento concluyó con el reparto de pulque y la promesa de fortalecer esta tradición. La alcaldesa Tonantzin Fernández ratificó su compromiso de convertir la Tlahuanca en referente nacional de la identidad cultural cholulteca en próximos años.
Previo al evento, la madrina del festejo, Tonantzin Fernández, otorgó un apoyo económico a los organizadores de esta festividad que congrega a cientos de devotos y preserva las tradiciones locales.
Tlahuanca en Cholula más que un fiesta de pulque
La Tlahuanca, también llamada “Embriaguez Espiritual”, es una festividad de raíces mexicas que fusiona tradiciones prehispánicas y católicas. Además rinden homenaje a los difuntos que participaron en la construcción y preservación de este emblemático recinto.
La Tlahuanca tiene sus orígenes en la veintena Tlacaxipehualiztli del calendario náhuatl, una festividad dedicada a la fertilidad de la tierra y la súplica por las lluvias. Tras la Conquista, esta tradición prehispánica se sincretizó con el catolicismo, dando vida a una celebración única que perdura hasta nuestros días.



