La explosión de un coche bomba en la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez de Cali, y el derribo de un helicóptero de la policía de Antioquía, Colombia dejaron un saldo de trece muertos y decenas de heridos.
Ambos ataques ocurrieron este jueves 21 de agosto con tan solo pocas horas de diferencia. Debido a estos hechos violentos, las autoridades activaron alarma en regiones donde operan las disidencias de la FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas del paramilitarismo.
Cabe mencionar que los atentados tienen antecedentes, ya que ocurrieron tres ataques coordinados con explosivos el pasado 10 de junio. En esa ocasión se reportaron seis personas muertas y más de cincuenta heridos.
Posteriormente, las autoridades colombianas atribuyeron los atentados del mes de junio al Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las FARC.
La explosión del coche bomba en la ciudad de Cali, coincidió con el derribo de un helicóptero de la policía de Colombia, en el que aparentemente utilizaron un dron.
Luego de los ataques, aparentemente coordinados, el gobierno colombiano informó que hay un saldo de al menos trece muertos, entre ellos policías y decenas de heridos.
Asimismo, las autoridades informaron que el helicóptero derribado prestaba apoyo de “seguridad a uniformados en labores de erradicación manual de cultivos de coca”.
Finalmente, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reveló que su gobierno declarará como “organizaciones terroristas” al Clan del Golfo, que es la principal banda criminal. En esta categoría, también entrarán las dos disidencias de las antiguas FARC, que son el Estado Mayor Central (EMC) y la Segunda Marquetalia.
Gerrillas y narcotraficantes en disputa por Cali
La ciudad de Cali, una de las ciudades más importantes de Colombia vive una disputa por parte de guerrillas y narcotraficantes por el negocio de la cocaína, la cual envían a Estados Unidos.
Durante esta ola de violencia por el control del territorio, el presidente intentó negociar con las organizaciones delictivas; sin embargo, la matoría están en punto muerto.
Cabe destacar que en 2016, el gobierno colombiano logró un acuerdo de paz con las FARC; pero los grupos aprovecharon para fortalecerse y arremetieron de nuevo en zonas ya controladas.





