El primer ministro de Nepal, Sharma Oli, renunció a su cargo tras una ola de protestas violentas por parte de la Generación Z, que han dejado cientos de muertos, entre ellos la esposa del exprimer ministro, luego de que el gobierno prohibiera las redes sociales en su país.
Las manifestaciones fueron pacíficas en un principio, pues jóvenes criticaban como los hijos de políticos presumían grandes opulencias en sus redes sociales. Cabe resaltar que este país tiene las peores cifras de corrupción en el continente asiático.
Al incrementarse las denuncias, el gobierno Neptalí optó por bloquear 26 plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp, X, entre otras el pasado 4 de septiembre. A raíz del bloqueo, las protestas se tornaron violentas, sobre todo en Katmandú, la capital de Nepal.
La violencia escaló sobre todo el pasado 8 de septiembre, que los jóvenes de la Generación Z (nacidos entre el 2000 y 2012) se manifestaron en las calles denunciando los actos de nepotismo y corrupción del sistema nepalí.
¿Qué está sucediendo en las protestas de Nepal?
Las protestas fueron contestadas con represión policiaca, lo que detonó en que los manifestantes respondieran con más agresiones e incendios, sobre todo hacia las casas de importantes políticos de Nepal, como fue el caso del primer ministro.

Entre estos incendiaron la casa del exprimer ministro Jhalanath Khanal, donde se encontraba su esposa Rajyalaxmi Chitrakar, quien falleció al sufrir quemaduras graves. Además, otros tres manifestantes murieron en el Hospital Civil a raíz de este incendio.
Asimismo, otro ex primer ministro, Sher Bahadur Deuba, también fue atacado en su residencia junto a su esposa, Arzu Rana Deuba, ministra de Exteriores. Estas protestas se extendieron al Parlamento, la Oficina de la Presidencia, la del Tribunal Supremo, y el complejo de Kantipur, el grupo de prensa más importante de Nepal.
El veto a las redes sociales ya se levantó, sin embargo, las protestas se han mantenido pese a la dimisión del primer ministro Sharma Oli. El Ejército de Nepal llamó a los manifestantes a mantener la calma, pero falta un cambio sustancial de las políticas para calmar a toda una generación molesta.





