A partir del 4 junio entrarán en vigor los aranceles del 50 por ciento al acero y aluminio, puesto que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya firmó el decreto. México es el tercer socio comercial después de Canadá y Brasil.
La medida duplica las tarifas que desde años anteriores se habían aplicado a estos productos, al pasar del 25 al 50 por ciento, en lo que Trump ha calificado como una estrategia para “proteger la seguridad nacional” y apoyar a las industrias siderúrgica y de manufactura estadounidenses.
El decreto, firmado el martes, establece que los nuevos aranceles comenzarán a aplicarse a partir del primer minuto del miércoles, hora de Washington, es decir, las 22:00 horas en México.
Justificó el alza al señalar que gran parte del acero importado en Estados Unidos proviene de países que “inundan el mercado” con productos de bajo costo y menor calidad, principalmente China.
Durante un mitin en Pensilvania, estado clave en la producción de acero, aseguró: “Nadie podrá robarles su industria”, al dirigirse a trabajadores de la planta de US Steel.
Este anuncio coincidió con la aprobación de una inversión millonaria de la japonesa Nippon Steel, que fusionará sus operaciones con US Steel, con una inyección de más de 14 mil millones de dólares. El plan contempla la construcción de una nueva planta y la generación de hasta 70 mil empleos, de acuerdo con el discurso de Trump.
Aranceles al acero y aluminio, del 50%: Trump
El decreto también se da tras el fallo del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos, que el 29 de mayo levantó un bloqueo judicial a las medidas proteccionistas, lo que despejó el camino legal para su implementación. Anteriormente, el Liberty Justice Center había solicitado frenar los aranceles en representación de pequeñas empresas importadoras afectadas por las tarifas.
México se mantiene como el tercer proveedor de acero y aluminio para Estados Unidos. Aunque sólo el 14 por ciento del comercio total mexicano está sujeto a aranceles, el gobierno mexicano ha mostrado cautela, ya que el impacto puede afectar sectores clave como el automotriz y la construcción.
Canadá, por su parte, ya presentó una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), alegando que las medidas violan los compromisos comerciales asumidos por Washington.





