Lo que no se nombra no existe, por eso, en este 25N, alumnas de la Ibero Puebla nombraron a las 32 posibles víctimas de feminicidio en este 2025; llamaron a acompañar y enfrentar esta máxima expresión de violencia de género, conservar la memoria y evitar que sean silenciadas.
En punto de las 11 de la mañana, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, alumnas y maestras de la Universidad Iberoamericana (Ibero) se desprendieron de sus actividades cotidianas para, en colectivo, darle un significado a esta fecha.
Una a una fueron nombrando a las 32 posibles víctimas, no como simples cifras, sino con nombres, apellidos y una parte de su vida. Eran madres, hijas, hermanas, mujeres trabajadoras, que posicionan a Puebla como el noveno estado con más feminicidios en México.
Lluvia Yareli, quien era de Huauchinango; Elvira, tenía dos hijos; Génesis, a quien apenas se le habían caído dos dientes de leche. Una por una pasaban, y al fondo, al unísono: “Ni una más”. Maribel, una mujer trabajadora; Gloria, amaba a su hermano; Zuleyma, era criminóloga.

No solo feminicidio, víctimas de violencia de género
La violencia de género a Puebla no solo se manifiesta en el feminicidio, pues de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron en este año 399 llamadas al 911 de víctimas de acoso y hostigamiento sexual.
El primer paso es indignarse, sentir rabia, querer romperlo todo, quemarlo todo; pero también es necesario estudiar el problema para transformarlo, accionar, para que estas mujeres no sean silenciadas y convertidas en una cifra más, así lo asegura una estudiante que es parte del Observatorio de Violencia Social y de Género (OVSG).
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Es un trabajo colectivo y arduo, coincidieron las estudiantes. Mujeres y hombres deben observar hábitos y conductas violentas que se repiten, que en casos extremos llevan a feminicidios y abandonar la abulia hacia quienes están siendo víctimas.
La colectividad como respuesta a la violencia
Las alumnas, al unísono, entonaron un himno feminista que recuerda que es necesario crear redes de apoyo constantemente como una enseñanza de las víctimas de feminicidio en Puebla. Tomaron un girasol, que simboliza el seguimiento de una luz, la idea de que se puede construir una sociedad sin violencia machista y en la cual, de acuerdo con las académicas, las universidades juegan un papel fundamental en la búsqueda de la humanización.

La entonación del canto también recordó a las estudiantes que en los espacios seguros, acompañadas, se puede liberar el miedo. Sin embargo, también quedó la reflexión de cuántas mujeres pueden estar en un espacio sin violencia, sin miedo.

No es responsabilidad únicamente de los hombres violentadores o feminicidas, aunque esto no los justifica; es que las estructuras, normas, instituciones no frenan el avance de la violencia, incluso la reproducen, aseguró una académica.
Los nudos de la violencia
Las profesoras dirigieron a las estudiantes hacia un árbol en medio de la universidad. Listones morados aprisionaban rosas blancas; los nudos que las sujetaban representaban la violencia lo que condiciona la voz, la vida y la autonomía.
Las invitaron a deshacer los nudos, las estudiantes se acercaron al arbolito a desatar las rosas blancas; se acercaron mientras la reflexión era pensar en el intento constante que debe existir por no normalizar y hacer costumbre la violencia, como estudiantes, involucrarse constantemente sin verse ajenos a la vida de mujeres, y también de hombres, que viven círculos interminables de violencia.

Anotaron en los listones morados que desataron compromisos, deseos, miedos y sueños: “Vivas nos queremos”, “Libres”, “Amar es cuidar”, “Acompañar con ternura”. Encauzarlo, de acuerdo con una maestra, es el siguiente paso.
Para concluir este ejercicio de visibilización, las estudiantes se dirigieron al mural de Paulina Camargo, víctima de desaparición, y Karla López Albert, víctima de feminicidio en Puebla. Cargaban en sus manos flores blancas, un girasol y una vela que colocaron en un espiral.

La tristeza en sus ojos: la realidad alcanza a todos. De acuerdo con las cifras reportadas por la OVSG, del 2023 al 2025, la cifra de mujeres que conocen a su agresor aumentó al doble. Seis de cada diez mujeres confiaban en él.





