Los talleres literarios en Puebla marcaron la trayectoria de Mariano Morales, quien formó parte de espacios con Miguel Donoso y David Ojeda. Ahí aprendió a separar al autor de su texto y a cultivar la lectura crítica.
Como coordinador de talleres, Mariano Morales impulsó nuevas voces y la promoción de la lectura. Desde la BUAP hasta Unarte, contribuyó a una generación de autores y creadoras que transformaron la literatura poblana.
Aquí la entrevista completa:
Liz: Mariano Morales se formó en talleres literarios, ¿qué opinión le merecen ahora?
Mariano: Pienso que mi formación básica, inicial, fue la lectura. Pero, para escribir, los talleres de creación literaria de Miguel Donoso y de David Ojeda fueron fundamentales.
El taller tiene cuatro momentos: 1. la lectura y su comprensión, 2. la escritura, 3. la crítica; y el cuarto y fundamental, la separación del autor de su propio texto, es decir, 4. la literatura. Lograr esto último es lo más trascendente. Como el músico o el pintor, de quienes ya no importa de dónde surgió su composición, sino que una vez que se ofrece al mundo ya no les pertenece, ya es de “todos”. El texto habla por sí mismo; como la música, la pintura, la arquitectura o cualquier otra arte. Lograr esa distancia con el propio texto es la finalidad última del trabajo de Taller.
El texto (novela, poema, cuento…) existe sólo cuando es leído, mejor sería decir cuando es vivido; cuando es completado con la propia historia (la sensibilidad, la cultura, las experiencias, los amores y desamores, las lecturas previas, etc., etc) de quien lo lee. Un libro en un anaquel es como los virus: no está muerto; pero tampoco vivo. Está esperando contagiar para bien o para mal su contenido.
Liz: ¿Está hablando de su experiencia como coordinador de taller?
Mariano: Bueno sí. Una vez que cumplí un año en el taller de Miguel Donoso en la Casa de Cultura de Puebla y otro año con David Ojeda, y que publiqué mis primeros libros, comencé a coordinar mis propios Talleres (básicamente de creación literaria; pero a veces también de géneros periodísticos e incluso de redacción) en la BUAP, la UMAD, la Ibero y, finalmente, en Unarte.
Déjame hacer un paréntesis. Leí tu entrevista con Eutiquio Saravia, acerca de la publicación de las obras completas de Raúl Dorra, un gran acierto de la BUAP y de quienes lo están llevando a cabo. Miguel Donoso y Raúl Dorra, ambos escritores venidos del exilio de la izquierda latinoamericana propiciado por las dictaduras prohijadas por los Estados Unidos y recibidos y cobijados por México. Donoso fue exiliado del Ecuador; y Dorra, de la Argentina, atraído por la UAP. Como dijera en algún momento el novelista Pedro Ángel Palou, ellos sentaron las bases de la literatura, no sé cómo decirle: moderna o contemporánea o actual en Puebla. Antes de ellos (salvo el estridentismo), prácticamente sólo se hablaba de la Patria, el 5 de Mayo, la Religión, la Madre y los Volcanes, temas todos estos en mayúsculas. Bueno, también se hacían odas a los gobernantes en turno.
No se podría entender la literatura reciente que ha aportado Puebla sin lo que ellos dos cimentaron.
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Liz: ¿De los talleres literarios de Mariano Morales, de qué resultados nos puede hablar?
Mariano: Creo que la mayor cantidad de libros de literatura, principalmente novela, publicados en Puebla (y algunos fuera de ella) en los últimos años han sido escritos por gente que ha pasado por mis talleres. No quiero decir que sea mérito mío. El talento es de ellas y ellos. Pero en algo les ayudó su estancia en el Taller. Al menos en la promoción de la lectura crítica y la disciplina en la escritura.
Por mi primer Taller, en la UAP a mediados de los 80, pasaron personas (discúlpenme que sólo mencione a algunos) como el multipremiado y pionero de la twitelatura José Luis Zárate, la dramaturga Patricia Lezama, el rockero Ramón Alamillo y más. Del de la Ibero, pasó gente como el músico Jorge Viladoms, reconocido fuera de México y otras talentosas personas que no cito, porque no tengo el libro que publicaron a la mano.
De mis alumnos de periodismo, no te hablo ahora, porque también son muchos y muy destacados y sé que me tienes preguntas reservadas para ello.
Liz: Luego pasó el Taller a Unarte…
Mariano: El Taller se trasladó, primero a Puertabierta y luego a Unarte. Ahí se mantuvo varios años y pasaron por ahí muchas personas: la doctora Maribel Vázquez Lorenzo (que tiene varios libros publicados entre las que se encuentran las novelas Una puerta abierta para nadie (BUAP) y Después de todo (Educación y Cultura); Alicia Flores que ha publicado una veintena de libros, novelas (Una retratista en la Corte de Enrique VIII (Planeta), Lagunas mentales (BUAP) El faro de Sierra Negra (EyC) y otras); libros de poesía, cuento, hasta cocina; María Eugenia Bear Sanz con una decena de extensas novelas que radiografían Puebla, como Beata Hechicera, Murmullos de Jade y Blanco roto (BUAP), entre varios otros libros. Nada más entre estas tres autoras hay más de treinta libros publicados, la mayor parte de ellos, novelas. E insisto, el talento es de ellas; el Taller en todo caso sólo les ayudó a pulirlo.
También sé de otros talleres que han ayudado mucho al surgimiento de escritores, como los que tuvo la Sogem. Algunos coordinadores que sé que han tenido experiencias exitosas: Beatriz Meyer, Alejandro Meneses, Jesús Bonilla Jorge Arturo Abascal, Enrique Pimentel y otros. La historia de los talleres literarios es una tarea pendiente. Sé que José Sánchez Carbó hizo algo en la Ibero, pero creo que los trabajos no se terminaron.
Liz: ¿Y los talleres, fomentan la lectura?
Mariano: Claro! Como te decía al principio, lo básico que se necesita para entrar a un Taller de Creación es querer escribir y aprender a leer críticamente…
Hay un fenómeno muy especial ahora en Puebla, una influencer de lectura, Renée Carvajal (su página se llama “Escape de letras”) que tiene un montón de seguidores. Nada más como 50 mil en Instagram. Y se dedica a la promoción de la lectura y de los libros. Leen, comentan por internet, hablan con los autores y tienen clases de contextualización para acercarse a sus lecturas. Ella salió también del Taller de Unarte. Ha escrito y publicado cuentos y tiene por un par de novelas inacabadas. Pero ahora su trabajo de promoción de la lectura le lleva la mayoría de su tiempo.





