Durante una entrevista realizada para Ángulo 7 Noticias, Julio Glockner habló sobre políticas culturales vivas y desde abajo, y advirtió sobre la urgencia de abandonar las prácticas utilitarias que reducen la cultura a propaganda, para repensarla como un proceso dinámico que articule tradición, innovación y comunidad.

Desde su experiencia como secretario de Cultura, denunció la falta de comprensión de los políticos hacia este ámbito y propuso una reestructuración profunda.

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Define la cultura como un sistema de transmisión viva, donde cada generación adapta los saberes heredados a nuevas circunstancias. En contraste, critica que las instituciones encapsulen tradiciones en eventos turísticos o mediáticos que terminan por sofocar su vitalidad.

“La cultura debe nutrirse del ambiente actual para no morir”, afirma. En ese sentido, sostiene que la política cultural en Puebla no puede depender solo del Estado, pero sí debe facilitar y promover las expresiones genuinas de la sociedad.

Estadios seguros

En el manifiesto por la Cultura impulsado por la Comunidad de Trabajadores de la Cultura, se propone una reconfiguración institucional basada en la honestidad, la libertad creativa y el respeto laboral. Este documento recoge las conclusiones de mesas de trabajo realizadas en octubre de 2024, con aportes de artistas, gestores, académicos y colectivos.

Las propuestas incluyen desde la profesionalización del personal bibliotecario hasta la creación de un Instituto Poblano de Bibliotecas y el rescate de la gastronomía tradicional.

Uno de los ejes que destaca es la creación de una política intercultural que promueva el diálogo entre la alta cultura y la cultura tradicional. Esto implicaría intercambios de saberes entre comunidades indígenas y artistas urbanos en música, artes plásticas, danza, gastronomía y más.

Para ello, plantea acuerdos con escuelas, hospitales, asociaciones civiles y autoridades, donde la base de la colaboración sea ciudadana y no vertical ni partidista.

La política cultural para Julio Glockner

En este contexto, considera que la política cultural en Puebla debe incluir foros participativos en todo el estado, no solo en la capital. Propone que sean los propios protagonistas —artistas, editores, promotores, colectivos— quienes definan el rumbo cultural.

Solo así, dice, se garantizará que las decisiones respondan necesidades reales y no intereses políticos o empresariales. Esta visión busca generar una retroalimentación creativa entre instituciones y ciudadanía.

Además, el Manifiesto exige reconocer al patrimonio biocultural, conforme al Convenio 169 de la OIT, y reformar la Ley de Cultura estatal para incorporar una definición integral que contemple aspectos tangibles, intangibles y ambientales.

Julio Glockner, en su visión sobre políticas culturales, aboga también por la capacitación de funcionarios municipales en cultura, así como por establecer un observatorio ciudadano que vigile el desempeño y la transparencia del sector.

Glockner concluye que el arte y la cultura no pueden ser dirigidos por funcionarios improvisados. “Es desde la escucha a los creadores que puede construirse una política eficaz”, afirma. La política cultural en Puebla que plantea es una apuesta por el diálogo, la descentralización y la creatividad como derecho humano y motor de cohesión social.

ECC

Liz Camargo Cervantes es promotora y gestora cultural formada en Gestión Cultural por la Universidad de Guadalajara, artivista social y productora en Ángulo 7 Radio. Fue gestora estratégica en el IDIT...