Las redes comunitarias, las coincidencias culturales y políticas permiten que los artistas se sostengan y difundan sus obras; es crucial el diálogo con las autoridades para crear programas y políticas que permitan los derechos culturales tanto del público como de los creadores.
Esa fue la conclusión de los participantes de la mesa de análisis de Ángulo 7 Radio: creación artística y sus desafíos en México y Puebla.
Participaron la gestora cultural, Liliana López Borbón, el compositor mexicano, “El Mastuerzo”, el responsable del Centro Cultural de Xonaca, Rafael Pérez y el productor de cine, Eder Zúñiga.
Liliana López, remarcó que es necesario que artistas, creadores y gestores culturales deben buscar el diálogo tanto con las autoridades como las instituciones. Por ello, es necesario no sólo cerrarse a los espacios culturales para la creación y difusión de las obras sino buscar espacios privados, públicos y comunitarios.
Debido al carácter transversal del arte, es decir, es producto de las relaciones sociales, puede encontrar distintos espacios para distintos públicos. En ese sentido, Liliana remarcó que el arte no es exclusivo para la cultura.
Obras de creadores sostenidas por una comunidad donde encuentran su fin
Los creadores y artistas coincidieron en que lo más importante para la difusión del arte y sus sostenibilidad económica es una comunidad. Vale decir que esta comunidad no es algo que esté dado, sino que se construye.
Al respecto, Francisco Barrios, mejor conocido como “El Mastuerzo”, dijo que su trayectoria artística se debe a una vinculación a causas sociales. Explicó que es con la comunidad en donde encontró un espacio y si la comunidad coincide políticamente e ideológicamente con el trabajo del artista, entonces esta misma se encarga de la difusión.
Liliana señala que una comunidad, ya sea física o digital, no surge espontáneamente por la época o las circunstancias, sino que se conforma mediante procesos sostenidos de conversación, intereses compartidos.
Así como la construcción activa de un territorio común, es pues, la comunidad una posibilidad que se cultiva, nunca un hecho dado.
En el corazón de Xonaca, un barrio de Puebla marcado por la violencia, el centro cultural que dirige Rafael Pérez se erige como un oasis de comunidad. Lejos de esperar ayuda externa, este nodo cultural genera sus propios festivales, como el Tamalista, creado por y para los vecinos.
A través de artes escénicas, fomento a la lectura y educación, coordinan actividades intensivas que atraen incluso a personas de otras zonas, tejiendo convivencia y conversación en un territorio donde más se necesita.
También dijo que la gestión se basa en la comunidad misma, pues los propios vecinos sostienen el proyecto mediante cooperación y aportaciones voluntarias, haciendo de la solidaridad su principal recurso.
Eder Zúñiga dijo que los cineastas viven de los pequeños proyectos, asimismo, los festivales son cruciales para descubrir talento. Resaltó que el mayor reto es construir una comunidad que valore formatos largos en una era dominada por reels.
MFUE





