Hablar de drogas y de futuro rara vez ocurre en el mismo párrafo sin caer en alarmismos. Pero desde la visión solarpunk, ese futuro se imagina distinto: más libre, más sostenible y más humano

La corriente solarpunk, con su propuesta de armonía entre tecnología, ecología y comunidad, nos invita a replantear nuestras relaciones con el entorno, con el cuerpo y con el otro. Y eso incluye también repensar el paradigma prohibicionista que ha gobernado la política de drogas durante más de un siglo. 

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En ese horizonte, el uso regulado, informado y responsable de drogas blandas, como el cannabis o los psicodélicos naturales, no solo deja de ser un tabú: se convierte en herramienta de bienestar, cohesión comunitaria y salud mental colectiva. 

¿Qué es el solarpunk? 

El solarpunk es una utopía radicalmente posible. A diferencia del ciberpunk (donde el futuro es distópico, corporativo y contaminado), el solarpunk imagina ciudades verdes, energía limpia, sistemas comunitarios de autocuidado… y relaciones menos violentas con la naturaleza y entre personas. 

Estadios seguros

Desde esa visión, el uso de sustancias psicoactivas no es sinónimo de marginación, sino de ritual, introspección, terapia, medicina ancestral o incluso celebración compartida. 

Caso 1: Portugal y la despenalización inteligente 

Desde el año 2001, Portugal despenalizó el uso personal de todas las drogas, incluyendo cannabis, hongos y otras sustancias blandas. Lejos del caos anunciado por sectores conservadores, el país europeo vio una caída significativa en la criminalidad, el consumo problemático y la mortalidad por sobredosis. 

En lugar de cárceles, se construyeron programas de reducción de daños, atención psicológica y reinserción. Hoy, Portugal es un referente mundial en cómo la empatía puede ser política pública. Y eso es profundamente solarpunk. 

Caso 2: Uruguay y la regulación del cannabis 

Uruguay fue el primer país en legalizar completamente el uso recreativo y medicinal del cannabis (en 2013), a través de un sistema controlado por el Estado, las farmacias y clubes cannábicos. 

El enfoque no fue el lucro privado ni el turismo, sino la convivencia responsable. Se buscó quitarle el negocio al narcotráfico y tratar a los usuarios como ciudadanos, no como delincuentes. ¿El resultado? Menos violencia asociada al mercado negro, mejor educación en salud y más libertad individual. 

Convivencia, no criminalización 

La convivencia pacífica no se construye con vigilancia y estigmas, sino con confianza, espacios seguros y justicia social. En contextos urbanos marcados por el estrés, la ansiedad y la exclusión, el acceso regulado a drogas blandas puede ser parte de una nueva cultura del cuidado, de la fiesta, de la introspección y del vínculo. 

Y sí, también del derecho a alterar la conciencia sin miedo, cuando esto se hace desde la autonomía, la salud y el respeto mutuo. 

México: ¿por qué no imaginar otro modelo? 

En México, la guerra contra las drogas ha dejado más muertos que soluciones. El prohibicionismo solo ha alimentado la corrupción, el encarcelamiento masivo de jóvenes y la consolidación del crimen organizado

Desde la perspectiva solarpunk, México podría liderar una política de drogas basada en la ciencia, la justicia social y el autocuidado. Ciudades como Oaxaca, Tepoztlán o CDMX podrían convertirse en laboratorios de convivencia alternativa, con zonas de regulación ética y modelos comunitarios de acompañamiento psicoterapéutico o espiritual. 

Hacia una utopía funcional 

Legalizar no es liberar el caos. Regular no es promover el consumo. Es sustituir la violencia por diálogo, el castigo por educación, y el miedo por confianza. 

Si queremos un futuro verdaderamente sustentable, también debemos sanar nuestras relaciones con el cuerpo, el deseo y la conciencia. Porque sin paz interior, no hay paz exterior. Y sin libertad, no hay comunidad. 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

Actualmente, participa como director de comunicación digital del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República, ha colaborado de diversos medios digitales como: T1 MSN, Diario de Las Américas...