Por: Lupita Vanesa López Silva
Durante décadas, la cultura ha sido relegada dentro de las políticas públicas en México. Diversos sectores han señalado la falta de diagnósticos serios y la inclinación de los gobiernos a mantener a la cultura en dinámicas asistencialistas, industrializadas y en lógica de espectáculo.
Poco se ha debatido en el ámbito gubernamental sobre qué es cultura y qué sería una verdadera política cultural, tan necesaria en el marco de un gobierno de la Cuarta Transformación. Si bien ha habido avances, es fundamental reconocer, que la o las culturas siguen siendo irrelevantes para los gobiernos y no se termina por dar ese paso diferenciador respecto de la manera en que durante el neoliberalismo se impuso una lógica de mercado a la cultura.
Una de las grandes deudas históricas ha sido la descentralización y la democracia cultural, conceptos que aluden a que los bienes y servicios culturales se encuentren distribuidos de manera equitativa en todo el país. Desde la creación del Conaculta en 1989 se apostó por resolver esta problemática, sin embargo, las acciones de gobiernos relacionadas con estos ejes solo han derivado en asistencialismo y en continuar priorizando zonas con indicadores económicos elevados, acaparando el financiamiento, la infraestructura y los programas culturales.
Espacios culturales y gobiernos de México
Es imposible negar que hay una problemática de fondo, no solo en la aplicación de los ejes de democracia cultural y descentralización, sino en la forma en la que se entiende la cultura, sus prioridades, la responsabilidad del gobierno respecto a esta y el lugar que ocupan los pueblos. Desde los gobiernos emanados de la Cuarta Transformación existe una apuesta ética que nos obligan a entender la historia de colonización que generó la noción de “alta cultura” en las políticas gubernamentales, así como el resto de elementos neoliberales y elitistas que se alejan del gran fundamento ético “Por el bien de todos, primero los pobres”, y que han mantenido fuera del concepto de cultura y arte a muchas expresiones creativas que son ya parte de ese accionar desde una descentralización y democracia cultural.
Los espacios culturales independientes, lugares generados por esfuerzo social en territorio público o privado, donde se llevan a cabo proyectos culturales-artísticos, forman parte de los grandes afectados por la incapacidad gubernamental de mirar la cultura más allá del espectro neoliberal de la turistificación, empresarización y asistencialismo.
De este modo, los espacios culturales independientes surgen más allá de las negligencias de los gobiernos por no querer alcanzar zonas marginadas. Así pues, son espacios de encuentro, creación y acompañamiento de actividades culturales de diversos grupos; los cuales mantienen diferentes vocaciones y objetivos. Estos espacios se encuentran precarizados tanto por el ambiente generalizado de pobreza que hay en nuestro país, como por el poco reconocimiento del quehacer cultural como trabajo.
Políticas públicas son clave
Por parte de los tres niveles de gobierno, los espacios culturales independientes han sido poco reconocidos y desplazados, ya que las políticas gubernamentales no contemplan la relación entre generación de tejido social y o la formación artística-cultural, tareas fundamentales de estos proyectos. En casi todo el país no hay un reconocimiento de estos espacios en leyes ni reglamentos. Son pocos los estados que llevan a cabo políticas públicas, pese a que estos espacios realizan tareas de descentralización y democracia cultural.
La capital poblana es un ejemplo de lo que ocasiona la poca reglamentación y la falta de leyes para el reconocimiento de los espacios culturales independientes. En el municipio de Puebla existe una reglamentación de espacios culturales independientes que se encuentra en el Catálogo de Giros Comerciales, lo que implica una regulación para su funcionamiento dentro del marco legal del municipio, específicamente a través del Coremun, aunque no todos los espacios tienen como principal objetivo el cobro o lucro, lo que representa un problema.
Además, las cuotas son elevadas y la reglamentación no coincide con las características de estos proyectos, se mantiene alejada de las necesidades, vocaciones y alcances de estos espacios, incentivando así la precarización laboral, hostigamiento y corrupción por parte de autoridades, así como inseguridad social.
Democracia cultural
La política cultural del municipio de Puebla aún se mantiene alejada de alcanzar una descentralización y democracia cultural concreta. Pienso que el papel de los servidores públicos no es decir cómo debe ser la cultura, sino más bien generar diagnósticos rigurosos con participación ciudadana, donde se reconozca a la gente que mantiene proyectos y prácticas culturales, y acompañar los procesos que apuesten por una mirada ética, comunitaria, comprometida y transformadora. La política cultural debe estar a la altura de los movimientos sociales y de las expresiones vivas de los pueblos.
Semblanza
Vanesa López Silva. Mexicana, Poblana, 30 años de edad. Estudió la licenciatura en Psicología en Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Participó en diversas actividades en la Brigada Interdisciplinaria Arturo Rivera, la cual realizaba brigadas interculturales principalmente en la sierra norte de Puebla.
En el área profesional fue gestora y promotora cultural en la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en la cual participó y dirigió el programa de Caravanas de Arte y Cultura, miércoles y jueves de Cultura, y la Programación Cultural de “Noches de las estrellas en 2024”. Dentro del tránsito en la Vicerrectoría de extensión y difusión de la cultura también participó en el programa “Viernes de Carolino”, “Feria Nacional del libro” (tres ediciones), “Noches de museos” y la gestión y programación de diversos eventos.
Actualmente es Regidora del Municipio de Puebla, presidenta de la Comisión de Arte y Cultura, impulsando proyectos de cultura comunitaria- cultura viva, descentralización cultural y democracia cultural.
Regidora de Arte y Cultura Ayuntamiento de Puebla





