El fuego que pretendía destruir la resistencia republicana en Tetela, atizó la indignación y avivó el patriotismo de los serranos. 

Este 16 de julio, se conmemorarán 160 años de un hecho heroico acontecido en las montañas de la Sierra Poblana. En pleno apogeo del Segundo Imperio Mexicano, Tetela de Ocampo, uno de los últimos bastiones republicanos de la región que se mantenían en pie de lucha, junto a la zona de Xochiapulco-Huahuaxtla y la de Zacatlán-Ahuacatlán, resultó asediada e incendiada por tropas imperialistas. 

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Ese hecho de barbarie, no fue una simple consecuencia de esta guerra, fue una advertencia, una venganza y una muestra brutal del precio de la resistencia, defendiendo la independencia y libertad. Que no obstante, ese fuego que consumió la población, encendió otra llama más poderosa y duradera: la de la memoria

La historia oficial apenas menciona el hecho, ese 16 de julio de 1865, Tetela de Ocampo sufrió un asedio al unísono por cuatro columnas de tropas imperialistas austro-belgas y colaboracionistas mexicanas, que sumaban alrededor de tres mil efectivos.

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Tetela: fuego y memoria en la Sierra 

Mientras que la población era defendida por el general Juan Nepomuceno Méndez, al mando de cuatrocientos hombres del Sexto Batallón de la Guardia Nacional de Tetela y doscientos milicianos del barrio de Cuahuigtic (hoy Tentzoncuahuigtic) de Ixtacamaxtitlán, bajo las órdenes del coronel Dionisio Leal, junto a los generales Ramón Márquez Galindo, Manuel Andrade Párraga y los oficiales Braulio Zamítiz, José María Sosa, Lauro Luna, Vicente Antonio Bonilla y el Sargento segundo Rafael Santos Bonilla (quién fallecería), dieron grandes muestras de heroísmo, aunque la superioridad numérica y lo fortuito del ataque, hizo que las tropas republicanas, tuvieran que replegarse y refugiarse en las montañas circundantes. En esta acción, estuvo a punto de perecer el León de las Montañas, el general Juan N. Méndez, de acuerdo a las memorias de Lauro Luna. 

Ese mismo día, las tropas al mando de Juan Francisco Lucas, Juan C. Bonilla, Luis Antonio Díaz, Manuel Molina y José Agustín Dieguillo fueron igualmente atacadas en Apulco y Huahuaxtla por más de seis mil efectivos colaboracionistas y austro-belgas, obligando a los republicanos a replegarse hacia Tetela, lo que marcó un parteaguas en la lucha que se sostenía en las montañas de la Sierra Poblana. Estos y otros pasajes históricos, se lograron rescatar y quedan consignados en las páginas de la obra La transformación de la Sierra Poblana, a través de los ojos de un maestro liberal

Ahora bien, quemar poblaciones fue una estrategia imperial de “pacificación” a través del terror, con el fin de despojar a los enemigos de refugio, alimento y doblegar el espíritu, pero en la región, esta estrategia fracasó, ya que en lugar de quebrar la voluntad, la reforzó, el fuego que pretendía destruir la resistencia, atizó la indignación y avivó el patriotismo de los serranos.

Un reconocimiento necesario

¿Por qué es importante recordarlo hoy? Porque las comunidades indígenas que defendieron la soberanía siguen esperando una reivindicación justa en la historia oficial. Mientras se exalta con mérito la victoria del 5 de mayo en Puebla capital, se olvida la devastación sufrida por los pueblos que siguieron peleando durante años después, cuando muchos creían perdido el proyecto republicano. 

Tetela de Ocampo resurgió de sus cenizas, no obstante el decreto del presidente Benito Juárez del 21 de mayo de 1862, que prometía reconocimiento y ayuda a los defensores de la patria. Reconocer el sacrificio de Tetela y otras poblaciones, no es mirar al pasado con nostalgia, sino con el compromiso de reescribir nuestra historia incluyendo a quienes sangraron por ella, es encender una llama distinta: la de la justicia. Porque un país que honra su memoria se vuelve más justo y más libre. 

Luis Eduardo Torres Molina, liberal poblano con raíces serranas, Licenciado en Relaciones Internacionales y Maestro en Administración de Empresas por la UDLAP. Preside la Sociedad de Defensores de la República Mexicana y sus Descendientes A.C., organización de carácter cultural. Es autor de obras como Breviario de Abadón (2013), La Transformación de la Sierra Poblana, a través de los ojos de un maestro liberal (2024), Breve Historia de la Masonería en el Estado de Puebla, siglo XIX (2025), entre otras. Además de coproductor del laureado documental Voces de la Sierra: Memorias del 5 de Mayo. Cuenta con más de 15 años de experiencia en la gestión y divulgación cultural, siendo por ello, reconocido en agosto de 2023 por el Senado de la República. 

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