En las páginas de la historia nacional, el Sitio de Puebla de 1863 es un episodio que, aunque menos recordado que la célebre Batalla del 5 de mayo de 1862, encierra una de las lecciones más profundas sobre la resistencia, la dignidad y el temple ante la adversidad. Durante más de dos meses (62 días exactamente), los defensores de la ciudad (aproximadamente 21,000 hombres), enfrentaron a un ejército francés mucho más numeroso (35,000 hombres aproximadamente vs 6,500 que concurrieron en la célebre batalla de 1862), con mejor equipamiento y entrenamiento; aunque la ciudad finalmente cayó, su resistencia es testimonio de la capacidad de un pueblo para mantenerse firme incluso en las circunstancias más desfavorables. Este hecho, es uno de los cuatro acontecimientos, por los que la ciudad es oficialmente desde el año 2013: Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza.
No se trató de una victoria para las tropas mexicanas, en el sentido militar, pero sí en el plano moral. Aquellos hombres y mujeres de Puebla, comandados por el inmortal Gral. Jesús González Ortega, mostraron una convicción que iba más allá de las armas: defendían su soberanía, su libertad, la igualdad y el derecho a decidir su propio destino. Resistieron el hambre, el fuego incesante y constante, el desánimo y la presión de una potencia extranjera, mucho más fuerte militarmente hablando. ¿Qué nos dice eso a los mexicanos de hoy en día? ¿Alguna coincidencia presente?
Vivimos tiempos distintos, pero no exentos de desafíos. Enfrentamos problemas económicos, sociales y ambientales; lidiamos con la polarización social, la incertidumbre global y la desigualdad. Y, sin embargo, el espíritu que animó a los defensores de Puebla puede y debe animarnos a nosotros. La resiliencia que ellos encarnaron es una virtud urgente: no se trata de ignorar los problemas, sino de enfrentarlos con dignidad y con un profundo sentido de responsabilidad colectiva.
Ejemplo histórico de resiliencia para nuestro tiempo
La valentía hoy no se demuestra en las trincheras, sino en la ética con la que trabajamos, en la honestidad con que actuamos en lo público y lo privado, en la solidaridad que practicamos en nuestras comunidades, y en la defensa de la democracia y los derechos humanos. Ser valientes es romper el yugo de la apatía, es organizar y construir desde abajo: sociedad civil, sector privado y gobierno, todos de la mano, por un país mejor.
El Sitio de Puebla nos recuerda que incluso cuando todo parece perdido, cuando el enemigo —sea cual sea en cada tiempo— es fuerte, vale la pena y debemos resistir. Porque en esa resistencia está el germen de la verdadera transformación. Hoy, como ayer, México necesita ciudadanos que no se rindan, ciudadanos con el coraje de creer que nuestro país puede ser mejor, y con la determinación para hacerlo realidad, desde sus ámbitos personales, día con día. Así como en 1863, hoy el llamado sigue vigente: ¡resistir, persistir y construir!.
Luis Eduardo Torres Molina, liberal poblano con raíces serranas, es Licenciado en Relaciones Internacionales y Maestro en Administración de Empresas por la UDLAP. Preside la Sociedad de Defensores de la República Mexicana y sus Descendientes A.C., organización de carácter cultural. Es autor de obras como Breviario de Abadón (2013), La Transformación de la Sierra Poblana, a través de los ojos de un maestro liberal (2024), Breve Historia de la Masonería en el Estado de Puebla, siglo XIX (2025), entre otras. Además de coproductor del laureado documental Voces de la Sierra: Memorias del 5 de Mayo. Cuenta con más de 15 años de experiencia en la gestión y divulgación cultural, siendo por ello, reconocido en agosto de 2023 por el Senado de la República.
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