Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

El uso de medios digitales para cometer violencia, desde bullying, incitación al odio, hasta agresiones sexuales, son un problema mundial. Sin embargo, para prevenirlo, las acciones tienen que ser locales y corresponde al Congreso de Puebla tomar cartas en el asunto.

Ya lo dijo el pasado 14 de mayo la poblana Olimpia Coral, creadora de la “Ley Olimpia” y cuya propuesta para castigar la difusión de contenido intimo sin consentimiento en internet es referente mundial de la lucha contra la violencia digital. Desde el Congreso, pidió a los diputados a la Fiscalía de Puebla avanzar en los protocolos para garantizar justicia a las víctimas de este delito.

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Sin embargo, este tipo de violencia solo es una de tantas manifestaciones de la violencia que las herramientas digitales permiten cometer. El alcance masivo de las redes sociales, el anonimato que se permite en ellas, y la monetización del contenido, son el caldo de cultivo para los violentadores.

Tan solo el mes pasado, un grupo de madres de familia de la primaria Josefa Ortiz de Domínguez, ubicada en la colonia Guadalupe Hidalgo, retuvo a un sujeto al que sorprendieron tomando fotografías a niños y niñas que salían de la escuela.

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Aunque no existe claridad del uso que el sujeto daría a las fotografías, el mismo hecho de hacerlo sin el consentimiento de los padres debería ser un delito. Sin embargo, policías municipales que atendieron el reporte se excusaron ante los padres de no poder detenerlo porque este acto no está tipificado.

En su lugar, se limitaron a borrar las fotografías que el sujeto tomó y a “llamarle la atención” frente a la mirada atónita de las madres de familia.

Esto también tiene que servir para que las autoridades locales pongan cartas en el asunto. No solo en el hecho de prevenir, para ello primero habría que analizar hechos como el antes mencionado, donde lejos de ser un caso aislado, corresponde a una red instalada en internet. Para el fin que sea.

Violencia digital en Puebla: ver contexto nacional

Este caso podría parecer inofensivo, sin embargo, cuando recordamos que México es uno de los primeros lugares en pornografía infantil y en tráfico sexual de menores, dimensionamos que cualquier medida precautoria es menor tratándose de nuestros hijos.

Ya ni pensar en los recientes casos del youtuber Yudiel Flores, “El Coyote con Sentido” que, desde el penal de Yucatán, continuaba cometiendo actos de pederastia. Ni el lamentable caso que denunció la activista asesinada, Sandra Domínguez, sobre una red de pornografía contra mujeres indígenas de Oaxaca que operaba mediante redes sociales.

No es necesario, entonces, que se lleguen a presentar estos casos para comenzar a legislar en la tipificación de delitos en materia de violencia digital. Menos tratándose de actos que, pese al daño que pueden causar, se encuentran a tan solo un click de distancia.