Lo que dejó ver la gira de este domingo en Puebla es que la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y el gobernador, Alejandro Armenta Mier, colaboran para consolidar la Cuarta Transformación (4T) en Puebla y en beneficio de los ciudadanos.
La gira de este fin de semana reveló el Puebla que tanto el gobernador como la presidenta esperan ver: una entidad donde el humanismo mexicano sea la guía del gobierno.
Por un lado, una entidad donde exista menos corrupción en contraste con años anteriores donde se exprimía el erario justificado en obras faraónicas, pero cuyo beneficio se reflejó solo en las cuentas bancarias de los políticos.
Además, en el cumplimiento de las metas que, como autoridades federales y estatales, cada uno de ellos establecieron para sus respectivas administraciones y que, a la vez, son un compromiso con el pueblo que los eligió.
Por ello, este domingo fue notorio que la intención de Alejandro Armenta fue, cómo él dijo, “darle su justa dimensión” al objetivo de la visita presidencial: inaugurar una obra orientada a salvar la vida de niñas y niños con cáncer y cardiopatías.
Nada podría demostrar mejor de lo que se trata el humanismo mexicano que esta acción.
Sheinbaum y Armenta colaboran por Puebla
Sin embargo, durante esta visita de la presidenta también se pudo notar los obstáculos que aún persisten en Puebla para consolidar la 4T.
El primero es que el gobernador debe cerciorarse de que todo su gabinete también esté comprometido en la consolidación del humanismo mexicano. Para ello, no es necesario excluir a nadie, solo asegurar que en los espacios clave para la administración estatal se tenga un compromiso indudable con este objetivo.
Con un sólido equipo de máxima confianza basta para los proyectos en beneficio de los poblanos avancen sin necesidad de necesitar el visto bueno del gobernador en cada uno de los pasos.
Del mismo modo, esa confianza debe reflejarse a su vez en los funcionarios hacía los ciudadanos. Si el gobernador, al igual que la presidenta, reconocen la importancia de escuchar a los ciudadanos, lo mismo deben aprender los demás trabajadores de la administración estatal.
A algunos de ellos se les olvida que ya estamos en otros tiempos y los grupos sociales pueden incluso ser aliados en la implementación de mejoras para la entidad.




