Tras lo ocurrido en Huixcolotla donde emboscaron a tres policías, entre ellos a una comandante, otros municipios de Puebla deberían valorar pedir el apoyo del gobierno estatal para reforzar su seguridad y capacidad de respuesta.
La solicitud de protección del alcalde de Huixcolotla, Manuel Alejandro Porras Florentino, es un acto tan responsable como la decisión del gobierno estatal de tomar el control de la seguridad en este municipio.
Cercano al Triángulo Rojo, Huixcolotla no representaba un foco rojo para el estado. Sin embargo, lo ocurrido durante las últimas horas demuestra que ningún municipio está exento del riesgo que representan los grupos delictivos.
Por ello, la seguridad puede requerir, en ciertos momentos, de reforzar la presencia del gobierno estatal e, incluso, de tomar el control total en la materia, siempre con el objetivo de garantizar un entorno de paz y gobernabilidad para los ciudadanos.
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No es necesario esperar a que vuelvan a presentarse situaciones de este tipo para emprender acciones que eviten alguna tragedia en los municipios. Estas medidas deben contemplarse tanto a nivel estatal como municipal, donde los recursos y capacidad operativa suelen ser escasos.
Tanto las zonas limítrofes del estado como los grandes centros urbanos son siempre territorios complicados, y, a la vez son codiciados por grupos delictivos para ampliar su control territorial. Del mismo modo, lo son las zonas rurales que suelen ocuparse para instalar sus centros de operación, reclutamiento y entrenamiento.
La presencia de las fuerzas de seguridad estatal es una alternativa eficaz para blindar los municipios, pero también deben ser una estrategia para reforzar las capacidades de las policías municipales. La intención es que, a mediano plazo, no sea necesario el despliegue de fuerzas de otros niveles para hacer sentir seguros a los ciudadanos.





