Nadie niega la existencia de casos donde las motocicletas son utilizadas para cometer desde robos y asaltos, hasta ejecuciones; si bien, esto es un buen argumento para regular estos vehículos, no debe conducir a creer que es la única razón, ni a generalizar a todos los motociclistas como sospechosos de algún delito.
La propuesta de la presidenta del Congreso, Laura Artemisa García Chávez, garantiza la protección de los conductores de motocicletas al obligar a la portación del casco y chaleco reflejante. Esta medida, protege, además, a los conductores de otro tipo de vehículos y a los propios peatones que no pocas veces son víctimas de un accidente vial.
En ese mismo sentido, al establecer los operativos para verificar que las unidades cumplan con esta regulación y no tengan reportes de robo, beneficia directamente a quienes, cada día, al estacionar su motocicleta, temen que la sustraigan.
Regular a motocicletas, sin criminalizar
Como señalamos al inicio, la regulación es beneficiosa para toda la sociedad y, de hecho, era ya una demanda que por años se plantea debido al incremento de los delitos relacionados con las motocicletas. Ciudad de México es una de las latitudes que trabaja en la materia y, los recientes resultados del “Acamoto” en Guerrero son evidencia de lo que no queremos en Puebla.
En la entidad, tenemos bien presentes la cantidad de asesinatos que se han cometido por parte de personas que huyeron de la escena en motocicleta, así como de las constantes denuncias diarias por asaltos, robos e, incluso, de acosos cometidos sobre este vehículo.
Pero, insistimos, así como algunos prefieren las motocicletas para salir huyendo, el camino de la generalización y consecuente criminalización de los motociclistas no debe desviarnos de nuestro destino: la pacificación de Puebla.
Mientras tanto, es grato que los motociclistas ejerzan su derecho a la protesta y que la presidenta del Congreso se mantenga abierta al diálogo. Eso ya es señal de que vamos por buen camino.




