Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

Los narcocorridos son un subgénero musical del corrido tradicional, que tiene como objetivo demostrar, o más bien, elogiar la serie de delitos que ocurren en el territorio mexicano. Sin embargo, qué hacer, ¿prohibirlos?

Si bien los corridos que agrupaciones como los Tigres del Norte, Tucanes de Tijuana, Cadetes de Linares, Grupo Exterminador, Chalino Sánchez, entre otros, hablan sobre el crimen organizado, lo hacen de una manera diferente a la que los narcocorridos lo hacen actualmente.

Estadios seguros

En su canción “La bala” de los Tigres del Norte muestran las consecuencias y estragos de que la juventud se integre a las filas del crimen organizado. Desde la perspectiva de un padre arrepentido cuenta la historia de cómo su hijo el mayor, asesinó a su hermanito.

Soy otro en la suma nada más
Que es víctima del diario en la corrupta sociedad
Todos sabemos de alguien que hace daño a los demás
Y sus errores yo solía solapar

A diferencia de la canción “Siempre pendientes” del afamado Peso Pluma hace una referencia directa a Joaquín “El Chapo” Guzmán. Pero no en términos de ubicarlos en la realidad como actor más del crimen, sino que desde una visión servilista señala que “hay gente que le está cuidando la plaza”.

Siempre pendientes
Porque el gobierno es muy inteligente
Yo voy p'al frente
Que, atrás de mí, se ve un manchón de gente
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Eso sin trastocar la producción musical y los elementos que se vierten en cada video musical. La principal diferencia radica en que mientras uno cuenta una historia, te envuelve en una problemática social, la otra vanagloria, justifica y hace que las figuras del crimen organizado sean ejemplos a seguir.

Las canciones al final de cuentas también se convierten en una mercancía, y bajo esa lógica se prioriza la venta, por encima de los efectos sociales que provoque. En ese sentido, prohibirlos en actos públicos y masivos es el papel que tiene la autoridad para salvaguardar la paz.

El papel, en tanto que debe garantizar la sana convivencia, al mismo tiempo de poner el ejemplo de que ese tipo de música desintegra más a la sociedad. Eso permitirá a la gente, tomar decisiones más certeras sobre lo que consume e incluso si prefiere seguir escuchando lo que escucha pese a lo que representa.