Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

Las acciones de la Fiscalía de Puebla y el respaldó que manifestó el gobernador sobre la detención de alcaldes presuntamente ligados con actividades delictivas, son una muestra de que ya son tiempos distintos a aquellos en los que la impunidad permitió el florecimiento de la violencia.

Son cuatro los alcaldes, entre dos detenidos y dos con investigaciones vigentes, la muestra de que persisten los modelos caciquiles al interior del estado. Y es que, una solo familia puede llegar a enquistarse en el poder durante varios trienios y, desde ahí, mantener el control territorial y criminal en detrimento de los ciudadanos.

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Estas coincidencias entre la zona de Ciudad Serdán-Tlachichuca y el municipio de Cuautempan, llevaron a la Fiscalía a seguir la pista de los cuatro alcaldes y, probablemente, el número aumente para tranquilidad de los poblanos.

Pero los ciudadanos merecen mayores garantías por parte del Instituto Electoral del Estado (IEE) de Puebla y de los partidos políticos para que aquellos personajes que no cuentan con probidad no lleguen ni a ser candidatos, mucho menos resultar alcaldes electos.

Estadios seguros

Los señalamientos en contra de los partidos y sus dirigentes abundan en estos días y el pragmatismo de las recientes elecciones cobra factura, por ahora, en la opinión pública, pero, después, podría reflejarse en el número de candidatos que resulten triunfantes en las próximas elecciones.

Del mismo modo, la confianza de los ciudadanos sobre las autoridades electorales puede deteriorarse, como el caso del Instituto Nacional Electoral (INE), donde la rigidez con la que manejan los procesos dentro de la elección judicial les impide poner por encima la garantía de contar con candidatos, cuando menos, próvidos.

Dada la magnitud del problema, la presión por parte de los Poderes Legislativo y Ejecutivo, y el rechazo social contra cualquier personaje ligado a organizaciones delictivas, llevó al INE a prometer que no entregará la constancia de mayoría a quienes se demuestre incumplan con el requisito constitucional de probidad.

Sin embargo, queda pendiente garantizar que estos personajes no lleguen y, en algún momento ni si quiera busquen ser candidatos a un cargo de elección popular. Esa es la deuda que, por ahora, las autoridades electorales y los partidos, tienen con los ciudadanos.

El reto para los partidos es que sean más serios a la hora de seleccionar alcaldes, porque cuestiones como las antes mencionadas pone en duda la democracia y, por tanto, a las instituciones. Pero, por otro lado la autoridad electoral local, no debe aislarse de lo que sucede a nivel nacional.

Es decir, si el INE omitió revisar con lupa algunos candidatos pero rectificó diciendo que si se comprueba algún nexo con criminales, no darán la constancia. Entonces, ¿por qué el IEE no actúa de forma similar?

El tiempo triunfó sobre la necesidad de probidad en la elección judicial, pero, en Puebla, el IEE y los partidos aún pueden dar la cara a los ciudadanos y, en dos años, vernos a los ojos al momento de pedir la participación y el voto en las elecciones de 2026.