El presidente de Estados Unidos podría buscar que la confrontación entre Israel e Irán se detenga y, por ello, sus declaraciones contradictorias al respecto. Donald Trump, quien se manifiesta siempre por finalizar los conflictos en el mundo y la paz, dice querer una “solución real” en Medio Oriente.
Por un lado, no le dio un visto bueno a la petición del Estado de Israel de asesinar al ayatola Alí Jamenei, pero también criticó al presidente francés Emmanuel Macron que sugirió que su salida temprana del G7 fue para buscar un alto al fuego.
En el mismo G7, pidió que se incluyera a Rusia y se redefinieran como un G8. Y, aunque rechazó un pronunciamiento de los siete países por la paz en Medio Oriente, terminó firmando uno en respaldo a Israel.
Asimismo, dijo estar enojado con Irán por sus armas nucleares y no tener ganas de negociar con ellos, al tiempo de pedir a sus bases militares en el Oriente Medio estar en “alerta máxima” por la preocupación de que Estados Unidos sea un nuevo objetivo iraní.
El presidente Trump también ha dicho que debe ser evacuada Teherán, la capital de Irán, que tiene unos 9 millones de habitantes para luego plantear la posibilidad de enviar a sus representantes a negociar con Irán.
En esta contradicción, se deja ver la pugna interior del conservadurismo de Estados Unidos y que influyen en la decisión que Trump tomará. Por ello, esta decisión podría determinar el rumbo de las agresiones que realiza Israel tanto a Irán como a otros países, incluido Palestina.
La decisión de Trump por la paz
Donald Trump sabe que la entrada de Estados Unidos a este conflicto podría dividir a los países en dos bloques y desencadenar ataques globales. India y Pakistán apoyarían a Irán, mientras que China y Rusia han sido últimamente aliados de Irán.
Por ello, la decisión de Trump, que podría tener consecuencias sin precedentes para la humanidad, aún no está tomada.
Por un lado, el movimiento MAGA, su brazo fuerte electoral y proteccionista, exige dejar de destinar recursos en guerras que “no le dejan un beneficio” a Estados Unidos. Su influencia se refleja en la postura de Trump con Zelenski y Putin, a quienes urge en cada ocasión para alcanzar un “cese definitivo” a la guerra.
En contraste, el ala intervencionista del conservadurismo respalda la presión de Israel para que Estados Unidos se sume a los ataques que inició Israel en contra de Irán. Netanyahu atacó a Irán para presionar a Trump en utilizar las bombas antibúnker, con tecnología exclusiva de Estados Unidos, contra la planta subterránea de uranio iraní.
En ese escenario, la decisión final de Trump no necesariamente será por beneficiar a Israel, a Irán o a cualquier otro país. Si algo hemos confirmado en este segundo periodo de Trump es que le interesa el beneficio de Estados Unidos y, para él, eso conlleva obligatoriamente la paz.





