Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

Los cambios, en su mayoría, son para bien, por ello se avecina una nueva etapa en la BUAP, después de más de 30 días de paro, donde reinó el diálogo. Sin duda, esto es un hito, pues por primera vez, después de décadas de represión a movimientos estudiantil, las autoridades de la BUAP pusieron el ejemplo.

Es normal que este camino hubiera roces con los estudiantes, pues se trataba de algo de nuevo. Aún así se mantuvo la calma y siempre se buscó, resolverlo por la vía pacífica. Lo propio hicieron estudiantes, puesto que ante las oportunidades de diálogo que se abrió anterioridad, no accedían.

Estadios seguros

Es relevantes que se haya levantado el paro, porque se además expresa que hay convicción de toda la comunidad universitaria por “cambiar todo lo que tenga que ser cambiado”.

Lo mismo reconoce la rectora, Lilia Cedillo Ramírez, puesto que dijo que este movimiento “dejó grandes lecciones”. Además de que, como parte de su política incluyente, está dispuesta a escuchar todas las voces, incluso no sean de la organización de estudiantes.

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Nueva etapa en la BUAP, para seguir construyendo

Se viene una nueva etapa para la BUAP, no solo por una participación más activa de los estudiantes, sino porque ahora el porvenir, las ganas de construir y aportar a mejorar la máxima casa de estudios serán la consigna.

A la distancia se ve la apertura que ambas partes para seguir fortaleciendo a la máxima casa de estudios. No sólo eso, sino que se ve que se dejará un legado para las nuevas generaciones.

Así lo sentenció Cedillo Ramírez quién dijo que “después de este paro, la meta es clara para mí, quiero una universidad más justa, incluyente, más fuerte, una mejor BUAP”.

Hay 200 peticiones y soluciones sobre la mesa, lo que hace ver estos hechos no con algo mínimo, sino como un acontecimiento histórico e inédito.