Editorial Ángulo 7
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El reciente intento de diálogo entre autoridades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y estudiantes en paro evidenció la falta de disposición de estos últimos para entablar negociaciones, a pesar de la presencia de directivos y funcionarios de diversas facultades.

A la reunión, celebrada en la Facultad de Lenguas, acudieron representantes de las facultades de Filosofía y Letras, Lenguas y Psicología, así como autoridades centrales como el contralor general José Francisco Tenorio Martínez y el vicerrector de Docencia, Odorico Mora Carreón. Sin embargo, los estudiantes rechazaron dialogar y entregar su pliego petitorio, argumentando que la rectora Lilia Cedillo no estaba presente.

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Esta postura contraviene la resolución del Consejo Universitario del 6 de marzo, que estableció que las demandas serían atendidas por facultad. A pesar de ello, las autoridades accedieron a reunirse bajo el esquema propuesto por los manifestantes de la “Alianza Centro”, quienes insistieron en que las peticiones fueran atendidas de manera conjunta.

Durante la asamblea, los estudiantes exigieron que los directivos firmaran un documento en el que se garantizara la ausencia de represalias contra quienes participan en el paro, lo cual fue aceptado. No obstante, se negaron a exponer sus demandas, condicionando cualquier avance por la ausencia de la rectora y a la cesión del edificio Carolino como sede de negociación.

Estadios seguros

Hay ejemplo en los que el diálogo se ha privilegiado como en la Facultad de Administración de la BUAP. Aquí el director, José Aurelio Cruz de los Ángeles, logró varios acuerdos con los estudiantes.

Obstaculizar diálogo extiende el conflicto

Aseguró que se les aplicarían los exámenes correspondientes sin ningún tipo de condicionamiento. El director señaló que en caso de que algún profesor condicione la aplicación de exámenes, los alumnos pueden reportarlo ante las autoridades de la facultad.

En ese sentido la negativa al diálogo representa un obstáculo para la resolución del conflicto, pues las autoridades han mostrado disposición para atender las inquietudes estudiantiles. La cerrazón y la falta de acuerdos solo prolongan la incertidumbre académica.

Lilia Cedillo, la rectora de la BUAP, ha realizado esfuerzos inconmensurables por escuchar a los estudiantes. Ya acudió en varias ocasiones a Ciudad Universitaria, incluso el pasado viernes se presentó para la supuesta entrega del pliego petitorio general, donde los estudiantes no lo entregaron.

Abrir canales de comunicación es fundamental para encontrar soluciones viables. El diálogo, como herramienta esencial en una comunidad universitaria, no puede ser condicionado ni postergado indefinidamente.