El ejemplo fue la secretaria de Turismo, Yadira Lira Navarro, pero Alejandro Armenta ya había lanzado la advertencia: quien no trabaje, no entregue resultados, adiós. Así es, no habrá chances de fallar ni de aplicar la “ley del mínimo esfuerzo”.
Desde su llegada al gobierno de Puebla, Armenta Mier ha dejado claro que no permitirá rezagos ni omisiones. En su primera conferencia matutina, advirtió que su gabinete tendría un plazo para demostrar avances. La remoción de funcionarios es prueba de que no se trata de un discurso vacío. La titular de Turismo fue señalada públicamente y bajo supervisión estricta.
La postura del gobernador va más allá de un simple ajuste administrativo. Su insistencia en la instalación de relojes en las dependencias refleja su visión de eficiencia y control. En el caso del turismo, ha exigido resultados concretos, como un plan estratégico para fortalecer la zona arqueológica de Cantona y otras rutas turísticas clave.
Este modelo de exigencia no se limita a una secretaría. La salida de Juan Gregorio Montero García de la Universidad de la Salud y la llegada de Martín Huerta Ruiz refuerzan la idea de que quien no cumpla, será sustituido. La reconfiguración en la Secretaría de Mujeres sigue el mismo patrón, con rumores de nuevos nombramientos que buscan dinamizar la gestión.
Otro caso es el de Paola Angon Silva, quien dejó la dirección de Construcción Ciudadana. Su lugar lo ocupa Eric Cotoñeto Carmona, figura polémica, lo que plantea interrogantes sobre los criterios de selección en este gobierno.
El mensaje es claro: el ritmo de trabajo en la administración de Armenta será intenso y quienes no se adapten, quedarán fuera. La política de resultados no es negociable.




